Archive for the '2003 CERN' Category

Impresionante último día en Suiza

Antes de nada, el domingo ya volví del CERN, y este artículo se refiere a todo lo que ocurrio el sabado, el ultimo día que pasé ahí. La verdad es que este artículo lo tendría que haber escrito el sábado a la noche, cuando estuviese todo fresco en mi mente, pero es que llegué descojonado al hotel… En fin, lo cuento ahora.

El sabado fue mi último día por Suiza, y inicialmente tenía pensado quedarme tranquilamente pululando por el CERN, y aprovechar para visitar la exposición Microcosm que tienen montada ahi y que todo el mundo me aseguraba que era interesantisima. Pero…¡ajá!…el día anterior me propusieron un plan mucho mejor: rodear el Lago Leman en coche visitando en el camino el Mont Blanc y varias ciudades emblematicas (sobre todo Montreux y Lausanne). Ibamos a ir dos compis del CERN y yo, pero al final uno se rajó porque tenía que terminar un informe y al final fuimos solamente Jürgen, un informático austriaco, y yo.

Esta peculiar combinación de nacionalidades nos planteó un curioso problema al cruzar la frontera de Suiza a Francia (para visitar Mont Blanc). Los gendarmes de la frontera nos pararon e hicieron salir del coche para hacernos varias preguntas (a pesar de que ni Jürgen ni yo sabiamos ni papa de francés). Poneros en la situación de los gendarmes: ¿Que cojones hacen un austriaco y un español veinteañeros cruzando la frontera de Suiza a Francia? Y además el gendarme vio en mi DNI que soy de Bilbao (ergo Vasco, ergo seguro que soy terrorista, vamos). Mosqueeeeeooooooo. Pero, curiosamente, en cuanto les dijimos que eramos del CERN y les enseñamos nuestros pases de seguridad, nos dejaron en paz. Otra ventaja más de ser cientifico… Eso sí, no faltó la pregunta de “¿Llevas estupefacientes?” (mi francés no llegaba para dirimir si me lo preguntaba por razones de seguridad o porque me veia cara de camello y queria un poco para consumo personal).

Pasada la frontera, llegamos al Mont Blanc para encontrarnos que el teleferico que te sube hasta una de las cimas (no a la cima que está a más de 4000 metros de altura, sino a una cima intermedia de 3500 metros) estaba estropeado. Así que nos conformamos con subir a una montaña vecina de 2500 metros, y ni tan mal. La susodicha montaña (cuyo nombre no alcanzo a recordar) está justo en frente del Mont Blanc con lo que tienes unas vistas increibles del pico más alto de Europa. Eso sí, no faltaron indidencias antes de llegar a los 2500 metros. El puñetero teleferico tuvo la brillante idea de pararse cuando estabamos a unos 1500 metros. A pesar de que piensas “Bueno, se supone que esto pasa de vez en cuando…paran el teleferico porque a alguien no le ha dado tiempo para subirse o bajarse en la estación”, pues no te acojonas. Pero estar colgado a 1500 metros de altura impone bastante respeto.

Bueno, ya en la cima a 2500 metros nos regocijamos de las vistas, y yo me maravillé de que erá la mayor altura a la que he estado jamas (excluyendo aviones, claro). Y la verdad es que las vistas del Mont-Blanc eran increibles, sobre todo teniendo en cuenta que no habia ni una sola nube en el cielo. Esto tuvo el desagradable efecto secundario de que acabé el día como un langostino, porque mi habitualmente mortecina piel blanca no estaba acostumbrada a semejante dosis de rayos UVA.

Tras el Mont-Blanc, emprendimos el camino a Montreux, donde visitamos el Chateau Chillon (Siató Sillón), un lugar donde me sentía transportado en cada habitación a una obra Shakespeariana diferente. En la sala de festines creia que el fantasma de Banquo iba a aparecer en cualquier momento para darme un susto de muerte, y en los patios rodeados de escaleras y balcones podía imaginarme perfectamente el festival de Mucho Ruido y Pocas Nueces.

Y después del Chateau, emprendimos el camino hacia Lausanne.

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ARGHHHH!!!! Soy imbecil!!!!! En Montreux está el Monumento a Freddie Mercury y no me di cuenta!!! Como he perdido la oportunidad de hacer una peregrinación tan importante para cualquier fan de Queen (sí, desde que vi el músical We Will Rock You ya he pasado de ser ‘aficionado’ a ser ‘fan’ de Queen :-D ). Arghhhhh….. Bueno, al menos ahora tengo otra razón más para volver a Suiza :-D
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En Lausanne nos proponiamos principalmente cenar, pero el tema estaba jodido, porque la cena no bajaba de las 3000 pesetas por personas. Al final nos compramos unos perritos calientes en un puesto que había por ahí y nos acercamos a un festival de Jazz que había junto al lago. La banda que tocaba esa noche nos pareció increible. Jazz de verdad, y no la cacofonía infumable que venden algunos supuestos grupos de Jazz moderno. El grupo también nos resultaba muy muy muy familiar. Hubo sobre todo una canción que conocía, que he escuchado varias veces en distintos medios, pero que no conseguía asociar con el nombre del grupo. Más adelante nos dimos cuenta de que se trata de Malia. Si os gusta el Jazz y teneis ocasión de ir a un concierto de Malia, no os lo perdais. Merece sin duda la pena.

En fin, y después de un laaargo día lleno de contrastes (no sé, es la primera vez que en un mismo día estoy a 2500 metros de altura y poco después en un festival de jazz junto a un lago) volvimos al CERN, donde caí colapsado en la cama. Un día, sin duda, muy muy muy completo.

Saltar del fuego a la sartén

Hoy ha terminado mi estancia en el hotel francés en el que me estaba hospedando, y me he ido al hostal del CERN, donde por fin he conseguido una plaza (solo estaré tres días, pero menos da una piedra). Las leyes de la lógica nos dictan que si te mueves de un hotel a un hostal en el que pagas una cantidad menor cada noche, la calidad del alojamiento logicamente debería disminuir. Pero parece ser que Francia y Suiza están muy por encima de las leyes de la lógica.

Como ya comentaba en un artículo anterior, el hotel en el que me he estado alojando no es ninguna maravilla. Soy el primero en reconocer que si pagas poco, pues evidentemente no puedes esperarte el Sheraton. Sin embargo, si voy a quedarme en un hotel, en un hostal, o incluso en casa de un amigo, hay dos cosas que son fundamentales y sin las que no puedo vivir. A todo lo demás puedo adaptarme, pero me cabrea tremendamente tener que pasar varios días sin estas dos cosas: un lugar limpio y higienico, y una ducha de agua caliente que funcione bien.

¿Que no hay almohada? Da lo mismo, puedo dormir sin ella o incluso improvisar una con un poco de ropa. ¿Que el desayuno no está incluido? Da lo mismo, me voy al supermercado de la esquina y me compro unas cajas de galletas. ¿Que la calefacción no funciona? (esto me pasó en Melbourne) Ningún problema, soy del norte y a mi el frio…plim (por si acaso, procuro cubrirme con las 3 mantas adicionales que suelen darte en el hotel). Pero quitame la higiene y/o la ducha caliente, y mi cabreo alcanza magnitudes inconmesurables.

En el primer apartado, el de la higiene, el hotel frances aprueba con un 5 raspado. La única razón por la que aprueba es porque no habia ni cucarachas, ni bichos grandes, ni arañas. Pero por lo demás, que tenía que matar un par de bichos (pequeños) antes de irme a dormir, la paredes tenian unas humedades que te cagas, y por razones que aun no llego a comprender, ¡el sabado y el domingo no limpiaron mi habitación! No tengo ni idea de sí esto fue (quizás) un error, o era realmente parte de la estancia. Sin embargo, mi francés no llegaba para elaborar preguntas complicadas del tipo “¿Por qué no has limpiado mi habitación, maldita bruja francesa?”. Pero bueno, mientras no me despierte con una rata mordisqueandome el dedo gordo del pie, la higiene del hotel era suficiente.

Sin embargo, lo de la ducha caliente es otro cantar. Nada me permite afrontar el día mejor que pegarme una larga ducha de agua caliente liberada a altas presiones. Y nada me cabrea más que tener que prescindir de esa ducha. Pues bien, en el hotel el tema del agua era algo puramente estocastico. Igual funcionaba el agua, o igual no. Y cuando sí funcionaba, alternaba alegremente entre el agua fria y el agua caliente. Y cuando por fin pillabas ese intervalo de 30 segundos en el que salia agua caliente… bueno, era más bien ‘mojarse con agua caliente’ que ‘ducharse con agua caliente’, porque la presión era practicamente inexistente. Y para rizar el rizo, no podia poner la cebolla por encima de mi cabeza, porque entonces la presión ni siquiera daba para que el agua llegase del grifo a la cebolla. En conclusión, que tenia que ducharme agachandome un poquito, y retirandome cada 30 segundos cuando llegaba el chorro de agua fria (sí, el agua fría en cambio si que salía con una presión acojonante, la muy cabrona). ¡Ah! Y hoy ha sido muy divertido cuando se ha cortado el agua justo en el momento que tenía el pelo lleno de champú (champú que, por cierto, compré en el supermercado porque, evidentemente, no te daban la habitual botellita de champú).

En cambio, en el hostal (que, insisto, es más barato) tengo una habitación más grande, una mesa de trabajo increible, y un cuarto de baño limpio y agradable. No me he duchado todavia, porque hoy a la mañana no he hecho más que ir a dejar los trastos, pero por lo menos la ducha ha aprobado una primera inspección visual.

Ya sé que habrá quién estará pensando: “Joder, el señorito, pues yo he estado en lugares peores.” A ver, insisto que lo unico que me pone de los nervios es lo de la higiene y lo de la ducha. Todo lo demás lo puedo tolerar. Me puedes meter en un hotel en el que tenga que dormir en una tabla de madera en el suelo, con una vela como unica fuente de iluminación, y un taburete para sentarme. Pero mientras la habitación sea higienica (no inmaculadamente limpia, simplemente que cumpla unas condiciones higienicas mínimas) y haya una buena ducha con agua caliente, pues yo soy feliz. Mientras que a mi me pone de los nervios lo de la ducha, estoy seguro de que hay gente a la que el tema de la ducha no le molesta nada pero que, por ejemplo, necesitan impepinablemente dormir con una almohada (y sin almohada no duermen). Y es que cada persona es un mundo…

En fin, ya solo me quedan dos días laborables en el CERN. El sabado iré a visitar la exposición Microcosm que hay aquí en el CERN y que debe estar bastante bien, y el domingo…¡a casita!

Stallman forever!

Hoy a las 2 de la tarde he ido a la conferencia que ha dado Richard Stallman, fundador de la Free Software Foundation y el Proyecto GNU, en el auditorio principal del CERN. ¡Que tio, que orador, que friki!

Los contenidos de la conferencia realmente no han sido muy novedosos. No quiero presumir, pero todo lo que ha dicho ya lo habia leido en libros o en la red. Pero es que una cosa es que el movimiento del software libre lo leas en libros, y otra cosa muy diferente es que te lo cuente Richard Stallman en persona. Ha hablado de todo un poco, desde la famosa anecdota de la impresora laser de Xerox que se atascaba (la frustración de Stallman generada por la imposibilidad de acceder al codigo fuente de los drivers puede decirse que es el comienzo del movimiento por el software libre), hasta una pequeña discusión sobre el tema de patentes que ahora está de rabiosa actualidad. No han faltado mil y un puyas contra el software no-libre, y especialmente contra Microsoft. Al final de la conferencia, me parece que todos teniamos ganas de salir con pancartas y antorchas para destruir cualquier software no-libre que nos encontrasemos en nuestro camino.

También al final de la conferencia ha habido el autentico momento inolvidable en el que Stallman se disfrazó de San IGNUcius de la iglesia de EMACS y recitó su exorcismo del software no-libre. Cuando dijo que “utilizar una versión libre del vi no es un pecado, solo una penitencia” casi me meaba de la risa (si, hay que ser muy friki para reirse con ese chiste).

En definitiva, la visita al CERN me está saliendo redonda. Buen ambiente de trabajo, comida rica, y conferencia de Stallman. Casi nada.

¡¡¡Por cierto!!! Me he hecho una foto con Stallman :-D Desgraciadamente, el cable de la camara lo he dejado en Bilbao, asi que no podré colgarla hasta el domingo… Pero, indudablemente, pasará a la historia como una de mis fotos más memorables :-D

My accentation britannic is triunfating

Bueno, simplemente un breve mensaje para relatar cómo mi acento británico sigue triunfando allá dónde voy. Hoy me he reunido con el responsable de tutoriales del proyecto EDG (European DataGrid). Tras hablar un rato, me ha preguntado a ver de dónde soy. La conversación ha sido así:

EL: ¿Y de dónde eres?
YO: De Bilbao, en el norte de España.
EL: Ah, pero no eres español, ¿verdad?
YO: Errr…pues sí…
EL: Joer, pues no suenas para nada como un español. Habría jurado que eres inglés…

No, si al final voy a tener que sacarme la ciudadanía británica (o mejor aun, la australiana :-D )

¡Como mooola el CERN!

Joder, al final las dos semanas que voy a pasar en el CERN me van a saber a poco. ¡Quiero quedarme mas tiempooo! :-D Llevo tiempo queriendo escribir para contar las interesantes y curiosas cosas que he ido viviendo en el CERN, pero nunca he encontrado el momento adecuado. Así que ahora tengo un mogollón de cosas acumuladas que contar. A ver si me acuerdo de todas…

Empecemos por el día a día en el CERN. En el artículo anterior dije que todavía no tenía muy claro mi cometido en el CERN (aunque evidentemente intuía que estaría relacionado con el Globus Toolkit 3, o GT3). Pues bien, ya me han aclarado que basicamente estoy aquí como Señorita Pepis del GT3. Si alguien tiene una duda sobre GT3, yo soy la persona a la que acudir. Lo mejor de todo es por aquí no soy simplemente Borja Sotomayor. Resulta que soy “Borja Sotomayor, autor del Tutorial de GT3“. Para los no iniciados, os comento brevemente: como parte de mi proyecto de fin de carrera escribí un tutorial de programación con el GT3 (una tecnología muy nueva y muy guay, creedme). Y resulta que el susodicho tutorial se ha hecho bastante popular porque es el unico texto didactico que hay para iniciarse a GT3. Así que, en parte, también estoy aquí en plan popstar. El autentico y genuino momento pletórico fue en una reunión del grupo de GT3 del CERN en el que me presentaron como “a very special guest”, lo que propicio que después de la reunión un tio se me acercase y me dijese “Tiiiooooo, pero si eres el autor del tutorial!!!” (entre reverencias y apretones de mano). Vamos, acojonante :-D

Ahora que ya he aclarado que pinto yo por estos lares, a lo que iba: el día a día. Entro a trabajar sobre las 8:30 de la mañana, aunque ya me han dicho que el tema de los horarios es muuuy flexible (vamos, siguiento el autentico espiritu hacker, entras cuando quieres y sales cuando quieres…tu termina tus proyectos a tiempo, y todos contentos :-) Suiza es uno de esos paises donde tienen un extraño horario para las comidas. Aqui se come a las 12:00 y se cena sobre las 20:00, lo que me toca un poco las narices, pero bueno…When in Rome, do as the Romans. Ya que estamos en el tema de las comidas, lo que no puedo negar es que aquí se come de p*** madre. Sirven unas carnes y unas pastas que están de rechupete. Me gustó mucho la definición que dió un italiano que se vino a comer el otro día: “La comida italiana del CERN no es impresionante, pero por lo menos no es un insulto a la comida italiana”. Pues no le falta razón, porque suelo comer unos raviolis que están increibles.

Salgo de aquí sobre las 19:30, y voy directo al hotel que, como decía en el anterior artículo, está en Francia. Atentos al número de veces que cruzo la frontera (como mínimo) todos los días: ¡Ocho! Ojo al dato: la frontera entre Francia y Suiza pasa justo por la mitad del CERN. Y teniendo en cuenta que el hotel está en Francia, la entrada al CERN en Suiza, mi edificio técnicamente está en Francia, y el restaurante técnicamente en Suiza… pues mi vida parece un ejercicio de grafos :-D

A ver, pasemos a hablar del CERN en sí. Como adelantaba en el artículo anterior, este lugar es acojonante. Aparte de los méritos técnicos (sigo bajandome cosas a 800KB/s…), el ambiente de trabajo aquí es buenisimo. Supongo que en dos semanas no me percataré de ello por completo, pero casi toda la gente con la que he hablado me dice que trabajas a gusto, sin presiones, haciendo lo que te gusta, y con todo tipo de recursos a tu disposición. Una cosa que mola es que tienes una tarjeta con banda magnetica que te permite acceder a tu edificio durante el fin de semana. No lo he comprobado personalmente porque me han dicho que como solo voy a estar dos semanas que no merece la pena hacer todos los tramites, pero aun asi me parece cojonudo: Saber que en el CERN, si quiero venir un domingo a trabajar, pues que por mis cojones voy a poder hacerlo.

El CERN, por cierto, es frikilandia. Por aquí ves andando a una pandilla de frikis impresionantes. Se puede incluso divisar a gente con ese genuino look “condescending UNIX hacker” tipo Kernighan o Ritchie en los años 70. Frondosas barbas negras, melenas, y gafas de pasta por todos lados. Frikilandia, oigan.

¡¡¡Por cierto!!! Hablando de frikis, el miercoles viene el mismisimo Richard Stallman a dar una conferencia sobre GNU. Os aseguro que, si puedo, me hago foto con él (y yo con la camiseta del GHOST, por supuesto :-D )

Eso sí, lo único que me da mala espina del CERN es que la mitad de los edificios por aquí zumban. Sí, eso es: zumban. Eso unido al hecho de que te encuentras con carteles de “Peligro: ¡Radiación!” cada dos por tres (y que tienes un gigantesco acelerador de particular unos 100 metros bajo tus pies) pues hace preguntarme si volveré a España con tres brazos…

Bueno, voy a ir terminando, que me estoy enrollando mucho. El jueves (que resulta que era fiesta en Ginebra) y ayer domingo fui a hacer un poco de turismo por Ginebra. Una ciudad muy bonita, aunque después de la aventura australiana pues evidentemente me sabe a poco :-D Eso sí, he hecho unas 100 fotos que colgaré en la galería en cuanto vuelva (maldición, tuve que dejarme el cable de la camara en casa…)

Pffff….buen ambiente de trabajo, gente maja, frikilandia, conferencia de Stallman, y turismo por Ginebra. El viaje me ha salido redondo :-D Si se me plantea la oportunidad de volver al CERN, firmo sin dudarlo! :-D