Archive for the '2005 Europa' Category

En Chicago de nuevo… otra vez… más

Bueno, después de deshacer las maletas y vencer al cambio de horario, me siento a escribir sobre el retorno a Chicago después de las vacaciones europeas (por cierto, este ya es el último post en la serie “2005 Europa“).

Empecemos por el vuelo desde Bilbao a Chicago. La verdad es que, aunque fue un vuelo bastante normalito, si que hay algunas cosas interesantes que comentar. De entrada, por primera vez en mi vida, he estado en un vuelo pilotado por una capitan (o comandante, como se llamen en los vuelos comerciales). Ojo al artículo indeterminado en singular femenino. En casi todas las aerolineas del mundo predominan los pilotos masculinos y, aunque he “oido hablar” de mujeres piloto, siempre era en referencia a vuelos domesticos o internacionales de corto alcance (p.ej. de Madrid a Berlín o algo así). Pero una mujer pilotando un 747 de British Airways… pues mola la gramola.

Otra cosa a destacar es que tuvimos algunos momentos de turbulencia bastante fuertes, aunque yo me sigo rigiendo por una regla que, hasta ahora, no me ha fallado: Si las azafatas siguen sirviendo bebidas, es que todo va bien. Rara vez he estado en un vuelo en el que las azafatas, durante las turbulencias, han corrido a sus asientos para rodearse de multiples cinturones de seguridad. Y aunque en este vuelo en una ocasión las azafatas fueron por los pasillos asegurandose de que todos teníamos el cinturón bien puesto, ellas seguían campando alegremente por los pasillos del avión con cara de “Esto no es ná”.

Eso sí, hubo un momento de emparanoiamiento bastante guapo. Cuando estabamos volando por encima de Canadá, uno de los azafatos anunció por megafonía que “Debido a problemas técnicos, tenemos que reiniciar el sistema de entretenimiento del avión (es decir, las pantallas individuales donde vemos las pelis, etc.). Este proceso nos tomará unos 30 minutos. Disculpen las molestias.” Mike y yo nos extrañamos bastante, porque muy lamentable tiene que ser un sistema informático para requerir media hora para reiniciarse. Cuando empecé a emparanoiarme es cuando me di cuenta de que, al deshabilitar el sistema de entretenimiento, también apagaron el mapa donde puedes seguir el progreso del viaje. Y claro, me entró la paranoia de que “Lo de que tardan 30 minutos en reiniciar el sistema es una farsa que no se la cree nadie… no es más que una excusa para que no podamos ver el mapa porque tienen que hacer una corrección de rumbo, o incluso un aterrizaje de emergencia.” Afortunadamente, el emparanoiamiento se me pasó cuando, al cabo de 30 minutos, el sistema se reinició y el mapa mostró que estabamos exactamente donde debiamos estar. Eso sí, lo de que “necesitamos 30 minutos para reiniciar la máquina” me sigue oliendo a chamusquina…

Y, finalmente, llegamos a Chicago a la hora prevista. Sin embargo, aterrizamos justo en medio de una tormenta que el servicio metereológico no había previsto y, aunque el aterrizaje fue suave, la tormenta si retrasó el despegue de muchos otros aviones, por lo que no había sitio donde “aparcar” nuestro avión. Nos tuvieron 20 minutos esperando en el avión hasta que por fin aparcamos en la terminal y pudimos desembarcar. Al final, entre esa espera, los tramites de imigración (que afortunadamente fueron pocos) y los de aduanas, la persona que venía a recogernos (un compi del programa de doctorado) tuvo que estar esperando la friolera de una hora en la puerta de salida.

Pero bueno, lo importante es que llegamos a casita sanos y a salvo. En los días después de llegar ocurrieron muchas cosas, incluida la habitual batalla con el cambio de horario, y el shock (leve) de volver a clase después de unas peazo vacaciones de tres semanas. Ya escribiré sobre las asignaturas que tengo este trimestre en un post futuro.

P.D.- Tengo que empezar a pensar en algún título más original para los artículos que se refieren a mi retorno a Chicago después de un viaje. Porque, después de mirar los archivos del blog, me he encontrado que me repito un poco… De nuevo en Chicago (19/09/04) y De nuevo en Chicago (20/07/05).

Día 20, Bilbao

Este post del último día lo escribo muy a posteriori porque no he tenido un rato libre para escribirlo hasta que he vuelto a Chicago (sí, ya estoy de nuevo aquí… más detalles en un post que seguirá a éste). Pero vamos, para no liarnos con las fechas, tened en cuenta que este post se refiere al 23 de septiembre, el último día de nuestro viaje por Europa.

Para este día había dos objetivos importantes: enseñarle a Mike las partes de Bilbao que no vió hace dos semanas, y enseñarle cómo comemos y bebemos en Euskadi (mecagüenlahostiaputajoder!). Así que empezamos el día andando desde Moyua hasta Abando por la Gran Vía, y luego al Ayuntamiento y el Teatro Arriaga. Ya, ya, no es un paseo muy espectacular, pero recordad que Mike no conoce Bilbao (ni Europa) y cosas como la plaza de Moyua, el edificio de la Diputación, y la estación de Abando (con su espectacular mural) pues resultan interesantes. Terminado el paseo, como a Mike le gusta la comida china, fuimos a comer a La Gran Muralla (mítico restaurante chino de Bilbao). Me sorprendió que han pasado del formato “menú del día” al formato buffet que, aunque pueda parecer un pelin cutre, a mi me pareció fenomenal porque la comida sigue estando igual de buena (nota: La Gran Muralla, en mi humilde opinión, es de esos pocos restaurantes chinos que, a pesar de servir platos típicos como “arroz tres delicias” y “pollo con almendras”, los cocinan de tal manera que no tienes una indigestión de puta madre al salir del restaurante).

Tras la comida, nos tomamos un cafelito en el Café & Té de Moyua (uno de mis lugares favoritos para tomar un café en Bilbao… ya sé que es una franquicia, pero es que el C&T de Moyúa tiene su encanto). Y después, nos dirigimos al Guggenheim para verlo por dentro. Entre que soy Amigo del Museo, y que había un precio reducido porque estaban cambiando de exposición (y tenían la mitad de las salas cerradas) pues salió bastante asequible. A mi lo que me apetecía ver eran los gigantes metálicos de Richard Serra, que no defraudaron. Que acojonantes. Y el resto del museo, como siempre, pues muy bonito. Mike comentó que le molaba que el museo en si fuese una obra de arte (a diferencia de museos más funcionales que no son más que una enorme colección de salas cuadradas).

Terminamos la visita a Bilbao antes de lo esperado, así que nos dirigimos a casa para recuperar energías y hacer el vago durante unas cuantas horas. A la noche salimos hacia Bilbao donde quedamos con un amigo mío angloparlante para ir a cenar a la sidrería del Casco Viejo (el “Arriaga”). Ya sé que cualquier Bilbaino inmediatamente dirá: “Joder, como vais ahí con lo caro que es”. Sí, es verdad que puede ser un poco caro, pero es que la idea era llevar a Mike a una sidrería sin tener que irnos de excursión y a mi por lo menos me parece que la carne que sirven ahí está bastante buena. A Mike le asombró las ingentes cantidades de carne que nos servían, y fue incapaz de terminarse su chuletón de medio kilo. Fue interesante el contraste con la carne americana, que casi siempre se sirve bañada en algún tipo de salsa o con muchas especias. Al parecer, esto se debe a que en EEUU, debido a las distancias, era dificil conseguir carne fresca (sobre todo antes de la refrigeración) con lo cual las salsas servían para ocultar que la carne no era fresca (pero vamos, esto también es cierto de las múltiples salsas para pescado que tenemos en España). En el Pais Vasco, como tenemos vacas por todos lados, pues la carne va directa “de la vaca al asador a tu boca”.

Después de la cena, nos juntamos con más gente por el Casco Viejo y le damos a Mike un katxi de ese mágico brebaje tan típico de Euskadi: el kalimotxo xDDD Inicialmente, no le decimos lo que es, y su primera impresión es que es “grape soda” (refresco de uva). Mike acaba un poco colorado tras el katxi, pero solo llega estar un pelín “contento” :-) Eso sí, se sorprende de la alta tolerancia al alcohol que exhiben los vascos y vascas, pues había gente que ya iba por su tercer katxi (y los que les quedaban el resto de la noche…) Nosotros, en cambio, nos retiramos sobre las 2:00 porque teníamos que estar en pie a las 07:00 para pillar el avión a Londres. Queda pendiente que Mike vuelva a Bilbao durante la Aste Nagusia para que se dé cuenta de lo que es realmente la “tolerancia al alcohol” :-D

En fin, al llegar a casa yo me colapsé en la cama y me desperté (a regañadientes) a las 7:00. Más detalles sobre el viaje de vuelta en el siguiente post.

Días 10-19, Bilbao (o “Recordando mis años en el instituto”)

Tal y como anticipaba hace unos días, mis días en Bilbao han sido dedicados a la más absoluta vagancia. Después de un año emancipado, te das cuenta de que las mejores vacaciones que te puedes pegar no son un viaje a algún exótico lugar, sino sencillamente volver a casa para que mimen, te laven la ropa, limpien la habitación, hagan la comida, etc. :-) Evidentemente, no me he pasado los díez días unicamente chupando de la piragua en casa… entre otras cosas, he visitado Deusto unas cuantas veces para saludar a todo el mundo y contar cuentos y anecdotas de mi periplo americano, he quedado con amigos para tomar café, comer, cenar, etc.

Eso sí, he hecho algo que no tenía pensado hacer: visité mi antiguo instituto. Antes de nada, un poco de historia: yo fui al Colegio Americano de Bilbao desde prescolar hasta 2º de BUP. Puesto que el colegio americano no tenía 3º de BUP y COU, había que hacerlos en otro centro. Al final, escogimos el Instituto Getxo IV (ahora llamado “Instituto de Educación Secundaria Artaza-Romo”). La verdad es que no recuerdo qué motivó exactamente la elección de ese instituto… en algún momento surgió la idea de seguir en un centro privado, incluso en Gaztelueta. Sin embargo, hacer el resto del bachillerato en un colegio del Opus Dei… pues casi como que no :-D Ir a un centro público, con mucha más gente que los centros privados, y con enseñanza laica pues creo recordar que me atrajo bastante (y acabé en el Getxo IV porque era el que me correspondía por cercanía al centro). Y resultó ser una elección acertada, porque lo recuerdo como dos años en los que no sólo aprendí muchisimo (ahí tuve al mejor profesor de matemáticas que jamás he conocido) sino que también crecí mucho personalmente.

Pasar del Colegio Americano a un instituto público fue como una “bofetada de realidad”. El Colegio Americano es un excelente centro educativo, pero pasar 13 años con las mismas 20 personas (sobre todo cuando eres un chaval “raro” que prefiere la lectura, la informática, y el cine a los deportes y el litroneo del fin de semana) pues no resulta fácil. En cambio, en el instituto había una enorme diversidad de personas y era fácil encontrar gente con gustos e inquietudes similares. Además, yo entonces tenía la mentalidad cerrada de que los institutos públicos eran “lo puto peor” y me sorprendió que no sólo el profesorado era bastante bueno (aunque en todas las casas se cuecen habas y había más de un profe lamentable), sino que entre el alumnado imperaba el “si tu no te metes conmigo, yo no me meto contigo”. Y esto, queridos amigos, no me pasaba en el Colegio Americano donde a más de un chaval le hacía gracia “meterse con Borja”. Recuerdo incidentes memorables en los que a algún compañero de clase le pareció divertido plantarme una araña en la cara, a sabiendas de que soy aracnofóbico, lo que me provocó un ataque de pánico acojonante… Lo he pensado muchas veces, y sinceramente no puedo entender como un chaval puede ser tan cabrón… Eso sí, tampoco digo que los centros públicos sean la panacea, porque luego están casos como el suicidio de Jokin en Hondarribia. Igual es que cuando llegué yo al instituto (3º de BUP), a la gente ya se le había pasado el agilipollamiento de la edad del pavo.

Pero vamos, resumiendo, que en el instituto me lo pasé genial. No tuve ni un sólo mal rollo ahí, y crecí bastante personalmente. De hecho, me pareció una excelente preparación para los cinco años de carrera en Deusto, ya que si hubiese seguido en un centro privado (con grupos pequeños, etc.) hasta COU, me parece que el batacazo (personal, y quizás incluso académico) podría haber sido mayor.

Bueno, dicho todo esto, mi hermano pequeño (que ahora tiene 16 años) está haciendo el Bachillerato Artístico en mi antiguo instituto, y me sorprendió gratamente que, al llegar a Bilbao, me dijo: “Oye, saludos de parte de Isabel”. Y como conozco a varias Isabeles, pues le pedí que fuese un poco más especifico. “No sé el apellido pero, vamos, Isabel la profesora de Dibujo Técnico”. Recáspita… ¿Isabel, la profesora de Dibujo Técnico todavía se acuerda de mi? Yo, por lo menos, todavía recuerdo sus clases “chiriguays”. Resulta que, el primer día de clase, Isabel reconocío el apellido Sotomayor y sospechó que eramos hermanos.

Ni corto ni perezoso, le pedí a mi hermano que averiguase cuando podía hablar con ella en el instituto y me presencié ahí. Cuando entré en ese edificio, que hace casi 7 años que no pisaba, me invadio una ola de nostalgia. Menudo “blast from the past” (además, era exactamente cómo lo recordaba). Después de un rápido paseo por los pasillos del edificio, me presenté en la Sala de Profesores a la hora acordada y pregunté a una profesora anónima por Isabel. Dicha profesora entró en la sala y dijo “Isabel, un alumno quiere hablar contigo”. Cagate lorito… desconocía que tenía un look tan juvenil :-D En fin, por fin me encontré con Isabel y mantuvimos una larga conversación sobre todo: lo que he hecho desde que terminé COU, los años en Deusto, la vida en Chicago, y el estado de la educación secundaria en España. Sobre esto último, Isabel me confirmó lo que en la universidad ya sospechabamos desde hace tiempo: que la nueva educación secundaria (ESO y LOGSE) son una mierda pinchada en un palo, y que la gente sale mucho menos preparada que con el BUP y el COU (que, sinceramente, no sé que tenían de malo). Para colmo, como ESO y LOGSE son menos exigentes que BUP y COU (en muchos respectos), los alumnos tienden a ser bastante más pasotas. Ah, y al final acabé saludando también a la profesora de Química (que también se acordaba de mi). Eso sí, me quedé sin saludar al anteriormente citado profesor de matemáticas, pues ya se había jubilado.

Pues eso, que en general me lo he pasado muy bien estos días en Bilbao y, sin menospreciar a toda la gente con la que he estado y he saludado en Deusto y otros sitios, la verdad es que lo que mejor sabor de boca me ha dejado ha sido la visita al “insti” :-)

Ah, y para concluir, hoy a la tarde ha vuelto Mike de Italia. No olvideis que Mike también tiene un blog y ha escrito unos cuantos posts sobre sus días por Italia.

Fotos del viaje

Ya están colgadas en la galería las fotos del viaje. Como son muchas fotos de golpe, aquí va una selección de fotos interesantes:

No más posts diarios hasta el 23

Bueno, Mike se largó ayer a recorrerse Italia, y yo empecé la fase vaga de mis vacaciones. Es decir, casi dos semanas de hacer el vago en casa, dejando que me hagan la comida, me laven la ropa, y me limpien la habitación. Y, por supuesto, quedando con todos los amigos y amiguetes de Bilbao. En breve, un perfecto entrenamiento para el campeonato mundial de tumbing y rasquing.

En consecuencia, no tiene sentido que siga escribiendo posts diarios, porque se limitarian a contar cosas como “hoy he decidido estar tumbado 3 horas, luego sentado en el ordenador un par de horas, y he culminado la jornada tocandome las narices y mirando musarañas al mismo tiempo”. El día 23, después de que vuelva Mike, ya reanudaré los posts diarios (aunque sólo quedarán dos: uno para el 23 y otro para el 24 relatando el viaje de vuelta). Eso sí, no olvideis que podeis seguir el tramo italiano de Mike en su blog (en inglés).

En cuanto a las fotos del viaje, tengo muuuchas, pero sólo he subido unas pocas de Londres. Espero que para mañana ya estén todas subidas a la galería.