Archive for the '2008 Madrid' Category

Shock cultural inverso

Mudarse a un nuevo país, e incluso visitarlo brevemente, puede provocar un shock cultural. Ciertas cosas se hacen de una manera distinta, otras cosas que nos parecen naturales resultan ofensivas en la nueva cultura (o viceversa), etc., etc. Este es un fenómeno conocido, pero (como ya adelantaba MaY en su post), lo que a mi me pasa es que cada vez que vuelvo a España sufro de “shock cultural inverso”. Tras pasar un año entero en EEUU, hay ciertas cosas de mi propia cultura “materna” que me resultan extrañas. Y me parece que este año el efecto se ha exacerbado al tener que vivir el día-a-día en España (es decir, que ahora me toca ir a hacer la compra, hacer la colada, etc., cosas que en visitas cortas no tenía que hacer). En fin, a saber, los shocks culturales inversos que he observado:

  • El ritmo de vida español: Aquí he venido a trabajar, y la verdad es que el ritmo de vida español me resulta chocantemente distinto al que me he acostumbrado en EEUU. Ahí te pasas el día entero trabajando, con un minúsculo descanso de media hora sobre las 12 del mediodía para comerte un sandwich, una bebida, y poco más. Aquí en cambio llegas, trabajas, vas a tomarte un café con tus co-trabajadores a media mañana, trabajas un poco más, vas a comer -primer plato, segundo plato, postre, café, y sobremesa- (a las 2 de la tarde, como debe ser, no a las 12!), trabajas más, otro cafelito a media tarde, y sigues trabajando hasta terminar. Cuando a los americanos les cuento que ese es el ritmo de vida que llevamos, la reacción casi siempre es “Joer, que vagos sois en España, no?”. No sé, yo sigo prefiriendo el ritmo de vida español… me noto mucho más productivo, y lo de tomar un almuerzo hecho y derecho, aunque requiera más tiempo, me energiza bastante más para el resto del día.
  • Ser peatón es muy jodido por aquí. En EEUU, cuando se cruzan dos calles pequeñas, siempre (salvo contadas excepciones) hay una señal de STOP para los coches y, además, el peatón tiene prioridad absoluta. Aquí, en las calles pequeñas que hay por todo Madrid, lo que impera es el ceda el paso (a otros coches) y al peatón que le den. Tienes que esperar a que un conductor caritativo decida que puedes cruzar. No me extrañaría que esto se debiese al hecho de que aquí conducimos todos con marchas, para minimizar el número de veces que tiene que parar el coche; conduciendo con marchas por Chicago, la verdad es que lo de tener una señal de STOP cada dos por tres sí resulta un poco cansino (algo que con los coches automáticos que imperan en EEUU no resulta tan incordiante).
  • Casi todo el mundo es blanco y delgado. Después de vivir cuatro años en Chicago, y muchas veces ser el único blanco en un vagón de metro, pues se me hace raro pasear por la calle y entrar en el metro y ver que casi todo el mundo es blanco… y delgado (y en “delgado” incluyo a la gente que está rellenita; lo que choca es no ver a gente con su propio campo gravitacional).
  • Hay que mostrar el DNI al pagar con tarjeta de crédito. En EEUU no te piden ninguna identificación y, para compras pequeñas, ni siquiera te piden la firma. No olvidemos que en algunos estados de EEUU ni siquiera piden identificación para votar (porque les parece una violación imperdonable de sus libertades personales y bla bla bla). Vamos a ver, lo de pedir identificación para utilizar la tarjeta de crédito me parece una excelente idea, pero no se me mete en el bolo que tengo que hacerlo. Todavía se me olvida inconscientemente sacar el DNI, y las cajeras me lo piden con cara de “¿Tu de qué vas, chaval?” (porque ven que no soy extranjero y que no tengo excusa).
  • Secar al aire libre, y planchar. Tengo que confesarme enamorado de las secadoras de aire caliente que hay en EEUU. Salvo para prendas delicadas, basta con meter la ropa recién lavada en la secadora, y al cabo de 45-60 minutos está seca. Además, si doblas la ropa recién salida de la secadora, ni siquiera hay que plancharla (excepto para camisas y alguna que otra prenda más complicada). Aquí no. Aquí toca planchar…

En fin, esos son los shocks culturales inversos de los que me he percatado de momento.

Cenas blogueadas

Esta ha sido una semana de cenas; como siempre que vuelvo a España, caen varias cenas con gente que hace tiempo que no veo. Me ha hecho gracia que dos de las cenas recibieron posts propios en otros blogs. MaY, comentarista habitual de BorjaNet y (ojo al dato) estudiante de ESIDE a quién llevé su proyecto de fin de carrera hace años, posteó en Paradise City y Miranda, antiguo compañero-becario del centro de cálculo de ESIDE, posteó en SmOkiN’ tEa With MamA Kin (la foto que incluyó en el post: priceless). En fin, el alcance de la blogosfera es imparable…

En los madriles… de nuevo

El jueves a la tarde (hora Chicaguense) emprendí el camino de vuelta a casa. Como comenté en el anterior post, mi vuelo de Chicago a Londres llevaba un retraso de casi cuatro horas, lo que suponía que no iba a poder pillar el vuelo que inicialmente reservé de Londres a Madrid. British Airways simplemente me cambió el itinerario para pillar otro vuelo a Madrid un poco mas tarde. El tema es que otra opción que ofrecían era ir en un vuelo a Londres, a la hora original, pero con otra compañía. Paso. A British Airways ya la conozco, y a la otra, no. Sin embargo, parece ser que buena parte de los pasajeros escogieron esta opción, con lo cual el vuelo de British Airways iba medio vacío. Acabé con tres asientos contiguos todos para mi. Por primera vez en mucho tiempo, consegui dormir en un vuelo transatlántico.

Por cierto, a mi ya me caía bien British Airways, pero ahora me caen aun mejor. Han actualizado su sistema de entretenimiento a bordo, de tal manera que incluso en la clase turista mas barriobajera tienes pantalla de televisión propia con video-bajo-demanda. Anteriormente, aunque ya tenías tu propia pantallita, tenia una docena de canales cada uno con una película pero en bucle continuo (con lo cual tenias que empezar a ver las peliculas en un momento concreto). Ahora tienes más de 30 películas a tu disposición que puedes ver cuando te da la gana. Entre el sistema de entretenimiento a bordo y las horas que dormí, al final no tuve que echar mano de los múltiples vídeos que traje en el portátil para entretenerme durante el vuelo.

Llegué a Madrid el viernes por la tarde, y me fui a Bilbao en autobús el sábado por la mañana. Por un lado, tenía que satisfacer mi mono de Bilbao (que un año es mucho tiempo) y, por otro lado, unos cuantos amigos de la UD me invitaron a pasar el domingo con ellos en compañía de otro amigo que venía a visitar Bilbao. Saghul ya ha subido una foto de la comida, y me consta que las fotos de la cena (que fue bastante memorable) estarán disponibles en un futuro cercano. Por cierto, acojonado me he quedado con las inundaciones de Bilbao. Y yo que pensaba que venía del gélido clima chicaguense al solcito español y no… parece que me he traído la lluvia y el mal tiempo.

Y hoy, lunes, me he vuelto a Madrid por la mañana, donde he empezado a currar en la Complutense. A los que me conocen: mi móvil español sigue siendo el de toda la vida. Si alguien está en Madrid y quiere quedar algún día para tomar algo, que no dude en pegarme un toque. Habrá visitas a Bilbao, pero no sé cuando exactamente, aunque las anunciaré con antelación por aquí.

En camino

Estoy en el aeropuerto de O’Hare, esperando a que salga mi vuelo a Londres. Desafortunadamente, el vuelo está retrasado casi cuatro horas, lo que significa que no llegaré a tiempo para pillar el vuelo a Madrid. Afortunadamente, British Airways ha gestionado la situación bastante bien y me han puesto en otro vuelo de Londres en Madrid, de tal manera que solo tendré una breve espera en Londres. Y, además, me han dado un vale para comprar comida aquí en el aeropuerto durante la espera. Eso sí, había planeado pasar el primer fin de semana en Bilbao, pillando un autobus poco después de llegar a Madrid el viernes. Ahora, en cambio, tendré que ir a Bilbao el sábado, en lugar del viernes. Pero, por lo demás, el regreso va viento en popa a toda vela.

Ya no queda ná

Hay que ver como pasa el tiempo. Este jueves me embarcaré en un vuelo a Madrid, y ahí me quedaré durante los siguientes cuatro meses trabajando en la Universidad Complutense de Madrid. Va a ser, en los cuatro años que llevo en Chicago, mi estancia más larga en España, tras únicamente cruzar el charco durante 1-2 semanas cada año. Estoy que doy brincos. Ahora mismo estoy liadisimo con todos los preparativos pre-viaje, que este año son algo más complicados porque voy a subarrendar mi piso durante mi ausencia, con lo cual además de hacer las maletas tengo que decidir qué cosas dejo en el piso y cuales dejo almacenadas, donde dejo el coche, etc.

Para marcar mi inminente ausencia, el pasado domingo organicé una fiestuki en mi piso con todos los amigos Chicaguenses. Hice gala de mis conocimientos culinarios, y serví un variopinto menú compuesto de lentejas, chorizo (frío y también cocinado en vino), tortillas de patatas, pinchos morunos, y magdalenas. Aquí van un par de fotos (cortesía de Eric):

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Y muchas más en la galería.