Archive for the '2010 Road Trip' Category

Road Trip 2010 – Día 17 – Huntsville -> Chicago

Pues nada, ya se ha acabado el road trip :-( Llegué a Chicago tras conducir de 8:00 a 18:00, con varias paradas, en un viaje sin incidencias aunque, como todos los anteriores, mucho más llevadero de lo que parece. Post-resumen más adelante, que ahora mismo estoy molido. Voy adelantando la estadística curiosa: en el viaje he realizado un total de 4856.9 millas (es decir, 7816.4 kilómetros). Para ponerlo en perspectiva, viene a ser la misma distancia que habría que recorrer en coche para llegar desde el Kilometro Cero en Madrid hasta la frontera con Pakistán:


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O, en términos puramente Europeos, es lo mismo que un viaje (de ida y vuelta) en coche hasta Umeå, en Suecia:


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Road Trip 2010 – Día 16 – Huntsville

Tal y como anticipé en el post anterior, hoy ha sido un día principalmente dedicado a la vagancia. Tuve una comida con unos cuantos mentores de Google Summer of Code que viven aquí en Huntsville, y una cena donde degusté una jambalaya espectacular, pero poco más. Ni excursiones, ni fotos ni ná. Y como tengo poco que contar, es la una de la madrugada, y mañana me esperan unas nueve horas al volante, me despido sin decir más. No os preocupes, que cuando llegue a Chicago tengo pensado escribir un extenso artículo resumiendo lo que he aprendido en este viaje, con consejos sobre como hacer un Road Trip USA :-)

Road Trip 2010 – Día 15 – Huntsville

La primera vez que visité Alabama, una de las actividades que realizamos fue ir a una cueva. Al parecer, es un tipo de excursión común: hay muchas cuevas no comerciales que se pueden “pasear” (¿”cuevear”?) sin ningún equipamiento especial (aparte de una linterna). Esta vez, sin embargo, me han llevado a una cueva “comercial” (en realidad, un parque estatal, pero hay que pagar para poder entrar en la cueva) con paseos, barandillas, luces, etc.

Se trata de Cathedral Caverns, una cueva que ostenta unos cuantos records. El primero, y más evidente, es la entrada natural más grande (en una cueva comercial), 39 metros de ancho y 8 metros de alto:

Y la columna más grande del mundo, llamada Goliath, formada a lo largo de miles de años por la unión de varias estalagmitas y estalactitas:

Como puede verse en estas fotos, el interior de la cueva (en el que nos adentramos casi una milla) era bastante impresionante:

A pesar de que había luces en el interior de la cueva, la iluminación era muy tenue. Por lo tanto, tuve que utilizar una exposición larga en las fotos, lo que en algunos casos (cuando me temblaba el pulso) resultaba en fotos borrosas. Sin embargo, en un par de casos, la foto resultó ser muy chula. La primera fue en uno de los “bosques de estalagmitas”, visto aquí con exposición normal:

Cuando llegamos a esa sala, estaba completamente oscurecida y tras una breve introducción, la guía encendió las luces para revelar las estalagmitas. Justo cuando encendió las luces, yo estaba realizando una exposición larga (con la cámara calibrada para entornos oscuros), y el resultado fue el siguiente:

Me recuerda un poco a Matrix…

Y en esta otra foto, debí de bajar bruscamente la camara durante la exposición, resultando en esta fantasmagórica imagen:

En fin, todas estas fotos sirven como recordatorio que todavía tengo que pillarle el tranquillo a fotografiar en ciertos entornos (sobre todo de baja iluminación), porque no capturan las gargantuescas proporciones de la cueva.

El resto del día, nada destacable: vagancia y cena con amigos. Ya sólo queda un día en Huntsville (y en el road trip), y parece que va a ser principalmente un día de vagancia, algo a lo que no me opongo en absoluto.

Road Trip 2010 – Día 14 – Jackson -> Huntsville

Si acaso necesitaba un recordatorio de que ahora me encuentro en el sur (la América profunda, vamos), recibí uno a las pocas horas de llegar a Huntsville, Alabama, tras un “breve” viaje de cinco horas desde Jackson.

Al poco de llegar, mis anfitriones Alabamienses me llevaron a una curiosa tienda llamada Unclaimed Baggage donde venden los contenidos de maletas que nadie ha recogido tras un vuelo (al parecer, pasado un periodo largo sin que nadie las reclame, las aerolíneas subastan las maletas). Había libros, dispositivos electrónicos (muchos móviles y cámaras), e incluso ropa. Aunque en la web dicen que solo venden la ropa que todavía tiene las etiquetas (y por lo tanto, supuestamente nueva), juraría que también estaban vendiendo ropa usada, vistos los lamparones que tenían algunas prendas. Aunque no compré nada, me pareció un sitio bastante interesante, aunque solo fuese por ver las cosas que algunas personas han perdido. Puntillo triste, y quizás un poco bizarro: había cinco vestidos de novia que nadie había reclamado.

En fin, eso no era el “momento sureño”, sino simplemente el contexto. En esta tienda, también tenían a la venta una serie de maniquís. Uno de mis anfitriones decidió comprar uno:

Sin embargo, el hecho de que era un maniquí femenino (el único tipo disponible) levanto las sospechas no sólo de la cajera si no de varios clientes congregados a su alrededor, preocupados quizás de que el maniquí iba a formar parte de una elaborada fantasía sexual involucrando otros maniquís, dos ovejas, un enano, un remo, y un bote de mantequilla. La cajera acabó preguntando “¿Pero para que quieres un maniquí?”. La respuesta: “¡Voy a llevarlo al campo de tiro!”. La respuesta unánime entre la clientela:

“¡Claro!”

“¡Por supuesto!”

“¡Cómo no!”

“¡Qué buena idea!”

Sólo en la América profunda me esperaría semejante reacción. Si esto mismo hubiese ocurrido en Chicago, a mi anfitrión le habrían considerado un salvaje y un redneck.

Por cierto, el maniquí evidentemente no cabía entero en el maletero, así que tuvimos que desmontarlo, resultando en esta Tarantinesca escena:

Después de la tienda, fuimos a visitar Little River Canyon, una reserva natural con unas vistas bastante agradables, y con una catarata a la que podías acercarte bastante:

Al igual que en Boulder, al parecer en este parque hay osos, muy dados a rebuscar entre la basura humana. Me pareció original el “dispositivo antiosos” en los cubos de basura; para poder abrirlos, tienes que meter la mano en la ranura primero:

Y después del paseito, comida barbacoa. *suspiro* Al final voy a conseguir que me dé una ulcera en este viaje. Menos mal que ya solo quedan dos días…

Road Trip 2010 – Día 13 – Austin -> Jackson

Otro día conduciendo, y última noche en un motel de carretera. Eso sí, hoy no ha pasado nada destacable. Ni encontronazos con los agentes de inmigración, ni paradas interesantes, ni paisajes impresionantes, ni ná. No obstante tenía pendiente subir las fotos de Austin y las fotos de San Antonio; ahora que ya están en la galería, pues toca contar lo que pasó ayer.

Ayer pasamos casi todo el día en San Antonio, una ciudad a hora y media en coche al suroeste de Austin. La principal atracción turista es el Alamo, una antigua misión donde tuvo lugar una importante batalla de la Revolución Tejana:

Batalla en la que, por cierto, murió Davy Crockett:

Para los que sólo conozcan a Crockett como “el americano ese con el gorro con cola de mapache”, merece la pena leer un poco sobre su vida. Viene a ser el Chuck Norris del siglo XIX, en tanto que sobre él se contaban hazañas extraordinarias. Es un personaje especialmente querido en Tejas y, de hecho, tras unos años como congresista en Washington DC, se despidió en el congreso con la siguiente frase:

“You may all go to hell and I will go to Texas”

Después del Alamo, fuimos a comer a un conocido restaurante mexicano llamado Mi Tierra, donde fui incapaz de terminarme este plato:

Chile relleno de carne, enchilada, arroz, alubias, y guacamole. Vamos, justo lo que me hacía falta después de la masiva ingesta de comida barbacoa el día anterior. Casi me da miedo pesarme cuando vuelva a Chicago… no quiero ni pensar lo que he debido engordar en este viaje.

El restaurante, por cierto, tiene varios murales con personajes de especial significado para la comunidad mexicana, entre los que se incluye, al parecer, Bill Clinton:

Después de comer, nos dimos un paseo por el River Walk, un paseo a pie del río San Antonio, lleno de tiendas, restaurantes, etc.

Al ver el paseo, me dio una especie de flashback. En 1988, con tan solo 7 años, visité San Antonio con mi familia, y tengo un recuerdo muy difuso de ese viaje. Sin embargo, estoy convencido que, durante esa visita, hicimos ese paseo, ya que una de las pocas cosas que recuerdo es un paseo en el que la acera se encontraba prácticamente al mismo nivel que el río.

A media tarde, nos volvimos a Austin y, como ya comenté ayer, fuimos a 6th Street a ver un desternillante show llamado Esther’s Follies. 6th Street es la principal calle de marcha de Austin, llena de bares, tugurios, antros, y muchos sitios donde hacerse un tatuaje, aunque, al parecer, no se llena hasta pasada la medianoche.

Y ahora estoy en Jackson, en el estado de Mississippi. No sé si aquí hay algo que ver. Si lo hay, me da igual, que lo vaya a ver Rita. Como el resto de días al volante, estoy molido. Mañana, afortunadamente, toca un tramo más light al volante: “solo” cinco horas hasta llegar a Huntsville, Alabama (lo planifiqué para pasar casi todo este día conduciendo, y así poder aprovechar parte del sábado en Huntsville). Dos días y medio ahí, y vuelta a Chicago. Ya no queda nada para que termine el road trip…