Archive for the '2010 Road Trip' Category

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Road Trip 2010 – Día 12 – Austin

Ha sido un día bastante largo, y estoy molido. Hemos ido a San Antonio (a 90 minutos en coche desde Austin) para visitar El Alamo (donde verifiqué que no tiene sótano) y darnos un paseo por la ciudad. También comimos abundante comida mexicana, y mi estomago sinceramente empieza a resentirse. A la tarde volvimos a Austin y fuimos a 6th Street, la calle de marcha por excelencia en Austin, para ver un show llamado Esther’s Follies, con comedia, música, e incluso magia, principalmente desde una perspectiva tejana. Aunque algunos de los chistes sobre cultura tejana no los pillé, el show fue desternillante de principio a fin.

Pero lo dicho, que estoy molido. Y mañana me toca un tramo largo al volante. Así que las fotos las tendré que subir en otro momento. No obstante, a falta de fotos, os cuento algo que olvidé incluir en el post de ayer: algunas de las perlas que nos soltó la guía del Capitolio. Al hablar sobre las Seis Banderas de Tejas, entre las que se incluye la Francesa, nos dijo:

Los franceses estuvieron en Tejas. Pero hoy no os estoy hablando en francés, así que os podéis imaginar como les fue por aquí.

Sobre la fundación de la ciudad:

[Persona historica cuyo nombre no recuerdo] llegó con 200 personas, a las que convirtió al catolicismo. Eran tiempos distintos…

Los católicos, como ya he mencionado en anteriores ocasiones en el blog, son los hippies comunistas petarderos del cristianismo en EEUU (¡en contra de las guerras y a favor de la justicia social! ¡sociatas!).

Lyndon B. Johnson es, hasta la fecha, el único presidente Tejano con T mayúscula: nacido y educado en el estado de Tejas.

Parece que no, pero a pesar de las pintas de Tejano que se da Yooooorch, y a pesar de haber sido gobernador del estado, muchos Tejanos todavía le consideran un poco falso. No nació en Tejas y, a pesar de pintarselas de americano normal y corriente, proviene de muy buena cuna. Así que la referencia a Johnson como el “único presidente Tejano” llevaba implicito una puñalada clara.

Eso sí, mi perla favorita fue, cuando al explicar un cuadro de una batalla de la Revolución Tejana, un chaval le preguntó quienes eran “los malos” en el cuadro. Su respuesta:

Los mejicanos, cariño.

Vale, igual no queda tan gracioso así escrito, pero el tono en el que lo dijo fue como si los malos siempre fuesen los mejicanos, en todas las ocasiones.

Bueno, me voy a dormir, que mañana, si Google Maps está en lo cierto, me tocan unas nueve horas al volante mañana.

Road Trip 2010 – Día 11 – Austin

Mil millones de rayos y truenos, que lleno estoy. Es ese tipo de “estoy lleno” en el que piensas que nunca vas a tener que comer de nuevo en toda tu vida. ¿Cómo es posible, con la cantidad de comida que me he metido entre pecho y espalda? Me cuesta escribir este post, apenas me puedo mover. Es esa sensación de hinchazón que prosigue un ataque de pura gula, de comer simplemente porque quiero y porque puedo. Joder, pero que lleno estoy.

¿A qué se debe todo esto? Pues a que hoy he comido en una autentica y genuina barbacoa tejana:

Carne, carne, carne, y más carne. Un paraíso para un carnívoro como yo, donde he devorado vorazmente salchichas, brisket (un corte de la vaca muy habitual en la barbacoa tejana; Google Translate dice que se trata de la “falda”), y costillas de cerdo, todas bañadas -no, ahogadas- en salsa barbacoa (y no el horrible ketchup especiado que pasa por salsa barbacoa en España, sino un exquisito elixir con sabores más sutiles).

Para colmo, tanto mis anfitriones Austinianos como yo coincidimos en que no era la mejor barbacoa que habíamos probado (estaba muy buena, pero no espectacular), aunque eso no impidió realizar un asalto frontal al menú.

Por supuesto, hemos hecho más que comer, aunque sea lo que más me pese (literalmente) al escribir estas palabras. Nos hemos dado un paseo por el centro de Austin parándonos especialmente a visitar el Capitolio de estado de Tejas:

Ahí nos hemos encontrado el retrato de Yooooorch, antaño gobernador del estado:

Y una nueva referencia a España, en el suelo del atrio del capitolio:

También fuimos a las afueras de Austin a ver unos paisajes bastante buenos, aunque las fotos todavía están subiendo a la galería.

Me duele volver al tema de la comida (principalmente porque mi estomago pide clemencia ante la posibilidad de tener que digerir más comida), pero acabo de recordar que también desayunados en un sitio muy típicamente tejano:

¿Veis los botes de mostaza? No es mostaza. Era mantequilla líquida. Sin comentarios.

De momento, Austin me parece una ciudad agradable, pero quizás no tan peculiar como Boulder o Tucson. Me parece que tiene mucho que ver el hecho de que Austin es una ciudad grande, y tiene un ambiente palpablemente distinto al de ciudades más pequeñas. Además, ni siquiera es demasiado “tejana” porque es una de las ciudades más liberales del estado. No obstante, en la carretera si que se nota una concentración más alta de pegatinas en los coches con eslóganes anti-Obama.

Otro factor que seguramente nubla mi percepción de Austin es el apotorrante calor que hace aquí. Hoy el termómetro se ha pasado casi todo el día por encima de los 40º. Y, para colmo, era calor húmedo, del tipo que te hace chorrear sudor a los pocos minutos de salir a la calle. Después de tan solo un día aquí, ya estoy deseando que llegue el invierno Chicaguense…

Road Trip 2010 – Día 10 – Van Horn -> Austin

El post de este día, nuevamente, con un poco de retraso. Parece que no, pero tirarse 7-8 horas conduciendo cansa bastante, incluso tomando varios descansos. Llegué a Austin reventado, y no me vi con fuerzas para escribir un post antes de irme a dormir. No tengo muy claro por qué… al fin y al cabo, cuando conduzco en autopista en EEUU, puedo tirarme tramos muy largos (cientos de millas) con el control de velocidad activado, lo que supone que lo único que tengo que hacer es ajustes mínimos para asegurarme que el coche no se sale de la carretera. Vamos, no debería cansar tanto físicamente… lo único que se me ocurre es que, como tienes que estar concentrado en la carretera en todo momento, acabas mentalmente cansado.

En fin, antes de nada, el día anterior (día 9) paré en Tombstone pero no tuve ocasión de subir las fotos porque el acceso a Internet en el motel de Van Horn era bastante lamentable (tampoco es buena señal que pude conectarme a su router con la contraseña admin/admin…) Bueno, pues las fotos ya están aquí.

Como comenté en el post anterior, Tombstone es una ciudad muy emblemática en la historia del Wild West américano, sobre todo porque es donde tuvo lugar el tiroteo en el O.K. Corral:

Por lo demás, han conservado buena parte de la ciudad tal y como era a finales del siglo XIX:

También había un juzgado antiguo, calcado al que se ve en las películas americanas clásicas:

Y que disponía, convenientemente, de una horca en su patio:

Tombstone también es el hogar de Boot Hill Graveyard, donde se encuentran enterrados varios maleantes, y donde hay unos epitafios bastante curiosos:

Me pareció especialmente curioso ver esta tumba:

Y, poco después, esta otra, supuestamente del personaje que se cargó a Broncho Charley:

Después de Tombstone, emprendí el camino hacia Van Horn y, al llegar a Texas, paré en un centro de visitantes donde, curiosamente, hondeaba la bandera española:

Resulta que es una de las “seis banderas de Texas“, en reconocimiento de que ese territorio fue una vez nuestro:

Bueno, y todo esto es lo que pasó el día 9. El día al que corresponde este post (día 10, al viaje entre Van Horn y Austin), la verdad es que no pasó nada destacable. Mis anfitriones texanos ya me advirtieron que en el oeste de Texas no hay nada, y no les faltó razón. Millas y millas de terreno llano y aburrido. Por no haber, no había ni cobertura en el móvil. Ya tendré más que contar cuando haya tenido ocasión de explorar Austin.

Road Trip 2010 – Día 9 – Tucson -> Van Horn

Hoy ha sido un día principalmente en la carretera, aunque con una parada muy interesante: Tombstone, Arizona, donde tuvo lugar el tiroteo en el O.K. Corral, un evento emblemático en la historia del Wild West americano. Desafortunadamente, el motel donde me estoy hospedando tiene una conexión a Internet bastante lamentable y no puedo subir las fotos, así que tanto las fotos como el relato del por Tombstone, tendrán que esperar hasta mañana, cuando llegue a Austin, mi siguiente parada “grande”.

No obstante, si que ha pasado algo interesante de camino a Van Horn. Una vez dentro de Texas, llegué a una especie de control de carretera. Cuando llegué al agente, pude ver que se trataba de un control de inmigración. Más adelante descubrí que se trata de lo que llaman un “Internal Checkpoint“, que, a diferencia de los controles de inmigración a los que estoy acostumbrado -en aeropuertos-, tienen como objetivo capturar inmigrantes ilegales que ya han entrado en el país. Y, como la autopista a Austin pasa cerca de la frontera con México, pues parece un buen lugar para poner uno de estos controles.

En fin, llego al agente, y lo primero que me pregunta es “¿Es usted un ciudadano?”. A lo que yo respondo “No, estoy aquí con un visado de estudiante”. Y, ipso facto, me pide mi pasaporte y visado.

Glups.

Cuando viajo dentro de EEUU, nunca llevo mi pasaporte conmigo (que incluye mi visado). La razón es bastante sencilla: no me imagino una situación (hasta ahora…) en la que me haría falta, y si se pierde o me lo roban, es un coñazo reemplazarlo (no tanto el pasaporte, sino el visado, que solo se puede expedir en una embajada en el extranjero). Así que prefiero dejarlo, sano y salvo, en mi piso en Chicago.

Ni corto ni perezoso, le digo al agente “Lo siento, sólo llevo mi pasaporte cuando viajo internacionalmente. Sin embargo, puedo enseñarle mi carnet de conducir de Illinois.” Esto de enseñar el carnet de conducir puede sonar raro, pero no olvidéis que viene a ser el DNI de facto de EEUU. Y la mayoría de los estados, incluido el estado de Illinois, no expiden carnets de conducir a inmigrantes ilegales. Así que, aunque no es una prueba definitiva, el tener un carnet de conducir es un indicador bastante fuerte de que resides legalmente en el país.

El agente me dice que no hace falta, y me hace una serie de preguntas rutinarias (del tipo que, supuestamente, no sabría responder rápidamente si estuviese mintiendo): el tipo de visado, mi universidad, fecha de graduación, etc. Al final, me dijo que tengo que llevar mi pasaporte y visado conmigo en todo momento y que, en teoría, podría arrestarme y llevarme ante un juez de inmigración para resolver la situación, pero que en esta ocasión se queda sólo en una advertencia.

La verdad es que lo de llevar el pasaporte y el visado en todo momento me parece un poco exagerado (aunque, sí, técnicamente hay que hacerlo). En los seis años que llevo en EEUU, nunca me los han pedido ni en Chicago ni al viajar a otras ciudades (salvo al entrar/salir de EEUU, claro). Eso sí, tendría que haber anticipado que, en los estados fronterizos, no estaría mal llevarlos por si acaso.

En fin, mañana voy a Austin, y salgo de Texas el viernes. A ver si consigo sobrevivir estos pocos días sin que me deporten…

Road Trip 2010 – Día 8 – Tucson

Como ya comenté en varios posts anteriores, hoy ha tocado organizar la very typical tapas party arriquitaun (¡OLÉ!) que, en cierto sentido, viene a ser el origen de este road trip (aquí vive una colega de Globus que le encanta la comida española, y hace tiempo que tengo pendiente venir y ayudarle a montar una tapas party, y bla bla bla). Mis anfitriones Tucsonianos (que, como ya dije, son músicos, algo que resultará relevante pronto) invitaron a un montón de amigos y tuve que cocinar para unas 15 personas (algo que resulta curiosamente agradable si tienes una o dos personas actuando de “chef asistente”).

Vamos a ver, lo que he preparado para la fiesta tampoco es nada del otro jueves. Sin embargo, siempre me encuentro lo mismo en EEUU: hasta la más sencilla receta española le parece algo exquisito a muchos americanos. La comida hogareña de una cultura es el banquete de otra cultura, vamos. La primera vez que preparé una tortilla española para un amigo americano, le pareció algo revolucionario, y yo simplemente me encogía de hombros y decía “it’s just eggs and potatoes, man”.

Pero, por concretar, en el menú teníamos, por supuesto, tortilla de patata con pimientos de piquillo (autenticos y genuinos):

Pimientos de piquillo rellenos de ensaladilla rusa:

Chorizo a la sidra:

Patatas alioli:

Pinchos morunos:

Y de postre, magdalenas:

Lo dicho, nada tremendamente extravagante (aunque cocinar para 15 personas requiere un poco de planificación; al final nos tiramos casi cuatro horas cocinando). No obstante, parece que les gustó bastante. Así que, ya sabéis, si vais al extranjero y queréis impresionar a los indígenas: eggs and potatoes.

Bueno, después de la opípara cena tocó nada más y nada menos que un jam session. Como mis anfitriones Tucsonianos son músicos, pues tienen un estudio de grabación en casa y, naturalmente, buena parte de sus amigos también son músicos. Así que después de cenar se pusieron a improvisar rock, rock, y más rock:

Joder, si es que este road trip ya tiene de todo. Millas y millas de carretera. Paisajes impresionantes. Vuelos en no uno sino dos medios de aviación. Cráteres meteóricos. Y ahora, rock ‘n roll. Y mañana, más y mejor. Ya veréis.