Archive for the 'Yo mismo' Category

Escribiendo, que es gerundio

Como ya he comentado en varias ocasiones en BorjaNet, este blog fue durante muchos años mi válvula de escape cuando sentía la necesidad de escribir algo. Os recuerdo, niños y niñas, que hubo un tiempo cuando no teníamos ni Facebook, ni Twitter, ni Google+, ni ná, y nuestra “red social” eran los blogs. Me permito re-postear esta tira cómica de los inimitables Bilo y Nano, publicada allá por el año 2001 (de hace 13 años, señora).

Para los que sois demasiado jóvenes para recordar esa época de la Internet, creedme: tener un blog era la leche en patineta. Por lo tanto, cuando me entraban ansias de contar algún cuento o batallita, iba directo al blog. Ahora, en cambio, voy a Facebook o Twitter. Y es un rollo distinto porque, a diferencia del blog, se tiende más hacia posts breves y muy frecuentes en lugar de posts largos y explayados pero menos frecuentes. Ojo, que no tengo nada en contra de Facebook o Twitter. Me parecen medios fantásticos para compartir ideas, entablar conversaciones, etc. (aunque, a diferencia de los blogs, donde hay una mayor expectativa de escribir textos más largos y pulidos, en Facebook y Twitter es más fácil encontrarse con morralla que no le interesa a nadie. p.ej., “Jajajajaja, estoy plantando un pino!!! #lol #zurullo”).

Eso sí, la verdad es que, de vez en cuando, hecho de menos el escribir artículos más largos, del tipo que te requieren escribir varios borradores en lugar de simplemente escribir las primeras frases que se te ocurren y darle al Enter. Por eso todavía vuelvo al blog de vez en cuando. Sin embargo, a lo largo de los últimos años he tenido unas ansias de escribir que realmente no caben en este blog. De entrada porque son ansias de escribir en Inglés, y yo he jurado y perjurado que BorjaNet siempre será un blog en Español. Y, segundo, porque son ansias de escribir relatos cortos, ficción, etc., y este es un blog más orientado a contar mis batallitas personales.

En fin, que me he creado un perfil en Medium, que al parecer es el lugar más hip y cool para estas cosas:

Aparte de re-publicar un par de cosas que originalmente publiqué en Facebook, he publicado dos relatos cortos:The Wrong Original y Caroline’s New Office.

Venga pues, que ustedes lo disfruten.

FacebookTwitterMeneameDeliciousCompartir/Guardar

Wanderlust

Mi abuela, la última que me quedaba, ha fallecido hoy. No escribo estas palabras en búsqueda de simpatía o condolencias; mi abuela vivió una vida muy completa, disfrutó con los suyos hasta el último momento, y hace ya unas semanas que sabíamos que su fallecimiento era inminente. Siento algo, pero no es tristeza. Simplemente, su momento había llegado.

Escribo estas palabras a modo de tributo, porque gran parte de lo que soy hoy en día se lo debo, en cierta manera, a ella.

Mi abuela fue farmacéutica, y se licenció en Farmacia en una época en la que pocas mujeres obtenían estudios universitarios, y mucho menos en campos científicos como Farmacia. Además, tener una farmacia en la época de mi abuela era un negocio muy lucrativo, porque (por ley) no podía haber otras farmacias a cierta distancia de la tuya, dándote un monopolio sobre un barrio entero. Es decir, mi abuela estaba fo-rra-da.

¿Y que hacía mi abuela con todos esos fabulosos ingresos? Se los gastaba casi todos en sus nietos. Sin embargo, no se lo gastaba en regalos o “pagas” a los nietos. Se lo gastaba en viajes: mi abuela sostenía que era muy importante que, desde una edad temprana, sus nietos tenían que ver el mundo y conocer otras culturas. Gracias a mi abuela, tuve la oportunidad de recorrer Europa y de visitar Egipto, Israel y Turquía. Como también le impartió ese valor a sus hijos, mi abuela también fue indirectamente responsable de varios viajes que hice con mis padres, sobre todo múltiples viajes a EEUU.

¿Y qué efecto han tenido esos viajes en mi? Hace casi diez años decidí iniciar una nueva etapa de mi vida, mudándome a Chicago, una nueva ciudad donde no conocía a nadie, para realizar mis estudios de doctorado. Podría haberme quedado tranquilamente en Bilbao; ya tenia un buen empleo, y podía estar con todos mis amigos y mi familia. Mudarme a Chicago sería un cambio enorme.

Sin embargo, mi abuela me impartió la importancia de no conformarte con la comodidad de lo conocido y lo permanente. Esos viajes en mi infancia y adolescencia me abrieron los ojos al mundo y las culturas que hay fuera de nuestras fronteras y despertaron un interés -casi una necesidad- por zambullirme en lo desconocido. Levantar raíces para venir a Chicago no fue una decisión difícil. Era otra aventura más. Y, hoy en día, sigo realizando viajes épicos donde lo principal no es “hacerse la foto” sino conocer la historia y la cultura de los sitios que visito, y estos viajes enriquecen mi vida sobremanera.

Pero, más importante aun, mi abuela me impartió que el propósito más noble para las riquezas que acumulamos es mejorar la vida de los que nos rodean, sin esperar recibir nada a cambio. Salvo, quizás, la gratitud de su nieto.

Sed buenos los unos a los otros.

Décimo Ingenieriversario

Me ha recordado un lector del blog que en este día se cumplen diez años desde que me ingeniericé. Vamos, que hoy es mi décimo ingenieriversario.

Impresionante. Cómo pasa el tiempo. Si todavía me parece ayer cuando estaba en Deusto aprendiendo a programar.

Los siguientes N años

¡Uuuuuy, pero cuanto tiempo sin escribir en el blog! Desde noviembre del año pasado. Canela fina, señora. Lo de siempre: al final estoy mucho más activo en Google+ y, habiendo contado mis historias ahí, al final me da pereza contarlas de nuevo en el blog. Así que, como he dicho en otras ocasiones, para actualizaciones más frecuentes, seguidme en Google+.

Sin embargo, para los que todavía tenéis este blog en vuestros lectores de RSS y no habeis visto todas las noticias que he ido publicando recientemente en Google+/Facebook/Twitter/etc., me parece que merece la pena volver un rato a BorjaNet para contaros lo que voy a hacer los siguientes N años.

Hace casi tres años escribi un post titulado ¿Pero tú te vuelves a España o no? donde, tras explicar todas las opciones que se me presentaban tras terminar el doctorado, concluí:

Mi plan, por lo tanto, es quedarme dos o tres años en EEUU después de terminar el doctorado. […] Pasados esos dos o tres años, habiendo visto cómo está el patio y evaluando todas las opciones que se me presenten, decidiré si me quedo en EEUU a largo plazo, o si me vuelvo a España. Así que resumiendo… ¿Volveré a España? No lo sé. Preguntádmelo en dos o tres años :-)

Ya han pasado casi tres años, así que va siendo hora de responder a esa pregunta.

Y la respuesta es que me quedo en EEUU.

Hay varios factores en esta decisión, pero la principal es que me surgió una oportunidad aquí en la Universidad de Chicago que sencillamente no podía dejar pasar. Hace unos meses, me ofrecieron ser Director Asociado en el Departamento de Ciencias de la Computación de la universidad. Ojo, que aquí un departamento no corresponde a lo que llamamos “departamento” en España en un contexto universitario. Se parece más a una “facultad”. Por ejemplo, la Universidad de Chicago no tiene una “Facultad de Matemáticas” dividida en múltiples departamentos; tiene un único “Departamento de Matemáticas”. En fin, que ser Director Asociado en un departamento es casi como ser Vicedecano de una facultad.

En este nuevo puesto voy a ser responsable de nuestro programa de master, donde me encargaré principalmente de desarrollo curricular, desarrollo de asignaturas, supervisión de los profesores, etc. También seguiré dando clases en el departamento, y seguiré a cargo de entrenar a nuestros equipos de programación (que han llegado a la final de ICPC, el “Mundial” de la programación, cuatro años seguidos). Aunque es un puesto más “académico-directivo” que científico, esa es precisamente una de las cosas que descubrí en los dos/tres años que me concedí después del doctorado: que me tira más la docencia, la organización y la coordinación que la investigación.

Ojo, no es que no me guste la investigación; me gusta, pero no lo suficiente como para dedicar mi vida entera a ello. Cuando empecé el doctorado, tenía sueños y aspiraciones de ser “Professor Sotomayor”, más en el sentido de ser un investigador de renombre internacional que en el de ser un “profesor” que da clases. A lo largo del doctorado y de los dos años después de doctorarme me di cuenta de que, aunque disfruto con la investigación y trabajando con investigadores, no quiero que toda mi vida profesional gire en torno a la investigación (o, peor aun, que dependa de la investigación, siempre estresado por si consigo publicar un artículo o si me aceptan un proyecto, etc.).

Otro factor es que, en los últimos ocho años, me he enamorado no sólo de la ciudad de Chicago sino también de la Universidad de Chicago. Tiene una comunidad única que no he encontrado en ningún otro sitio. Aunque seguramente podría encontrar puestos similares (o mejores) en otras universidades, ninguna tendría la inigualable cultura geek de la Universidad de Chicago. Es una cultura presente en todos los niveles de la universidad, desde los estudiantes que organizan el “scavenger hunt” más grande del mundo hasta la Oficina de Admisiones que, entre sus preguntas de admisión que deben responder todos los alumnos que quieren estudiar aquí, incluye preguntas como “En serio, ¿dónde está Wally?” o “¿Qué te parecen los Miércoles?”.

Así que, cuando me surgió la oportunidad de quedarme en la Universidad de Chicago a largo plazo, en un puesto esencialmente permanente, que involucra realizar un trabajo que me interesa y me apasiona, y que tiene potencial de crecimiento, pues la decisión estuvo bien clara.

Pues eso, que me quedo. De hecho, ayer firmé un contrato de compra/venta para un piso la mar de cuco al lado del campus. Y os garantizo que no van a pasar ocho meses hasta el siguiente post. Este verano me voy a hacer otro road trip épico, similar al que hice hace dos años. Y, como siempre, mantendré un diario de viaje aquí mismo, en exclusiva, en el blog.

Happy Birthday to me!

Otro año más, otra vuelta al sol. Ya sé que tengo el blog un poco descuidado, pero las buenas costumbre, como el post anual del cumpleaños, no se me olvidan :-) Eso sí, este año he decidido hacer algo especial para mi cumpleaños. El año pasado organicé, como casi todos los años, una cena de cumpleaños, pero pedí a mis invitados que por favor no trajesen regalos pero que, si sentían la necesidad de “regalarme” algo, que cogiesen el dinero que iban a gastarse en el regalo, y que lo donasen al Trevor Project, una organización que proporciona asistencia a jóvenes gays y lesbianas en EEUU. El Trevor Project también es uno de los beneficiarios del proyecto It Gets Better (al que contribuí un vídeo el año pasado).

Pues bien, este año se me ocurrió hacer lo siguiente: en lugar de solicitar donaciones sólo a los invitados a mi cena de cumpleaños, voy a solicitar donaciones a todo el mundo. De hecho, algunos de vosotros igual ya me habeis visto dar la brasa en Facebook, Google Plus, Twitter, etc. :-) Y el incentivo es el siguiente: yo donaré la misma cantidad de dinero que vosotros, hasta un máximo de $500. Es decir, si entre todos donáis $500, el Trevor Project recibirá $1.000.

Así que si queréis desearme un cumpleaños verdaderamente feliz, por favor realizad una donación, por pequeña que sea, aquí: