Archive for the 'Yo mismo' Category

¡Por las barbas de Neptuno!

Esto le resultará curioso a la gente que me conoce desde hace tiempo… estos últimos meses he experimentado con volverme barbudo, y un poco más melenudo que de costumbre:

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¿El motivo? Pura y simple vagancia. A principios de año, pasé unos cuantos días enfermo, y durante ese tiempo no me afeité. Recuperadas mis energías, ya tenía los comienzos de una barba y me dije a mi mismo “Bueno, veamos que pasa si la dejamos crecer un poco más”. Al cabo de unos días, varias personas me dijeron que la barba, el pelo canoso y las gafas redondas me daban aires a científico loco, algo que me tomé como un cumplido, así que seguí sin afeitarme. Más recientemente, quedé con un antiguo compañero de ESIDE que estaba visitando Chicago (que evidentemente no estaba al tanto de mi nuevo aspecto), y su primera reacción fue que me empezaba a parecer a cierto profesor de ESIDE (efectivamente). Otro cumplido, vamos.

Sin embargo, el experimento ya toca a su fin. Hoy vuelvo a mi habitual estado imberbe (excepto por la “mosca” debajo de la boca), y a unas melenas un poco más modestas. Ojo, que la barba me parece que quedaba bien (aunque tengo que aprender a mantenerla y “darle forma” mejor). Sin embargo, al crecer una barba he descubierto que, cuando estoy estresado, tengo el nefasto hábito de juguetear con mi barba y empezar a arrancar pelos uno a uno. Al parecer, es una compulsión similar a la costumbre de morderse las uñas, aunque menos prevalente. Y claro, como en el doctorado nos reparten estrés para dar, tomar, y regalar, pues de vez en cuando acababa con una distribución folicular un tanto irregular.

Eso sí, en los momentos en los que llegaba a tener una frondosa barba, podía fácilmente ser la envidia del Capitán Haddock. ¡Mil millones de rayos y truenos! Me reservo la barba para futuras ocasiones, y me anoto “Tricotilómano” como insulto haddockiano.

Cameo en “Muertos de Risa” (es decir, mi número Erdös-Bacon es 9)

Hace unos días me topé en eBay con un DVD de “Muertos de Risa” y, ni corto ni perezoso, me lo compré. ¿Por qué? Primero, porque las películas de Alex de la Iglesia me encantan y las tengo casi todas. Segundo, porque hago un cameo en la película:

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En los dos fotogramas se me ve, respectivamente, a la izquierda y en el centro (entre Santiago Segura y El Gran Wyoming). Bueno, ¿y que pinto yo haciendo de extra en “Muertos de Risa”? Como algunos lectores ya saben, yo fui el encargado de la página web oficial de la película, como puede verse en los créditos:

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La página web, por cierto, la podéis ver en http://www.borjanet.com/muertos/. Como notareis, es muy retro 90’s-chic. Eran otros tiempos, cuando la paleta de colores estaba limitada a 256, la resolución de pantalla raramente pasaba de los 640×480, y casi nadie sabía lo que era el Flash… También eran tiempos cuando esto de la “guorl guaid güeb” era todavía un misterio para muchos, y un chaval de 17 años como yo podía trabajar en un proyecto como ese y ser un “experto” en el tema. De hecho, fue de las primeras webs que se hicieron en España para una película, y recibió bastante publicidad porque Alex respondía a las preguntas de los internautas a través de la web y, además, porque organizamos un concurso en el que el premio era pasar un día en el rodaje de la película y aparecer como extra. Ya sé que eso suena a poco hoy en día, pero os recuerdo que esto era 1998… Google estaba en su infancia y era practicamente un desconocido, Yahoo era el buscador más popular (y tenía este aspecto), y las webs en España no eran precisamente un referente de buen diseño o navegabilidad (véanse el Ministerio de Cultura y La Moncloa)

Bueno, habiendo establecido mi vínculo con la película, ¿cómo acabé exactamente en esa escena? En 1998 me pasé agosto entero viviendo en Madrid, donde se rodó la película, mientras trabajaba en la web de la película. Un día, me invitaron al rodaje (que tuvo lugar en los estudios de Antena 3) y, estando ahí, me preguntaron ¿Quieres ser un extra? Y yo evidentemente apenas pude contener mi entusiasmo de diecisieteañero cinéfilo. Me dieron un cuaderno y un lápiz y me dijeron “Eres un periodista, la chica que hay al lado tuyo es tu compañera. Cuando entren Segura y Wyoming, sigueles con la mirada y exclama ‘¡Nino, Bruno!’”. Im. Presionante. En general, todo ese mes trabajando en la web de Muertos de Risa fue muy memorable. Me lo apunto en la lista de posts que tengo que escribir algún día.

Por cierto, todo esto significa que mi número Erdös-Bacon es 9. Como ya comenté anteriormente en el blog, mi número Erdös es 6. Puesto que comparto escena con Santiago Segura (cuyo número Bacon es 2), mi número Bacon es 3 (para el número Erdös-Bacon se relajan un poco las condiciones, y se acepta gente que simplemente haya sido un extra). Por lo tanto, mi número Erdös-Bacon es 9 (al parecer, el mismo número que Carl Sagan)

Happy Birthday to me!

Tras completar una vuelta más al Sol, he cumplido 27 años. Se avecina un día lleno de comilonas y diversión, sobre el que escribiré esta noche o mañana.

Happy Birthday to me! (con retraso…)

El sabado pasado (4 de noviembre) completé una vuelta más al sol, acumulando un total de 26. Escribo sobre ello a posteriori porque, teniendo en cuenta que ando saturado con mi dichosa tesina, decidí que este fin de semana lo que tenía que hacer era desconectarme por completo de los ordenadores, y dedicarme unicamente a saltar de comilona en comilona y, en general, a hacer el vago. Y, por supuesto, hubo regalos… el mejor (y más interesante): trufas de absenta, preparadas ex profeso para mi cumpleaños :-)

Nostalgia

En el post anterior recogí un meme de Lady Pain, pero no lo recogí por completo. En su post, Lady nos anima a que nos hagamos preguntas como “¿Cuánto hace que no os poneis a recordar anécdotas de cuando teníais 15 años?” y, en general, que dejemos por un rato el frenetico ritmo de nuestras vidas y recordemos los buenos tiempos.

La verdad es que esto es algo que me encuentro haciendo muy a menudo desde que me mudé a Chicago. Para mi, los mejores años de mi vida (de momento) fueron mis años universitarios, desde 1998 hasta 2003 (con los años en el insti en una nada desdeñable segunda posición). Hay muchas razones: las amistades que hice, el constante frikeo, la diversión, e incluso los estudios. Hay tantos pequeños detalles que echo de menos, y a veces no puedo evitar pausar mi vida durante un fugaz instante para recordar con nostalgia y cariño esos momentos y detalles. La vida en Chicago tiene muchas ventajas, pero el modo de vida americano a veces resulta un tanto rayante. Falta el buen rollo, falta la informalidad, falta la falta de seriedad…

En fin, aquí van algunos de los recuerdos que de vez en cuando se manifiestan espontaneamente en mi cabeza y me hacen desear, por un fugaz instante, volver a ser un estudiante de ingeniería en ESIDE…

  • Las comidas… perdón… almuerzos con la gente de la 105, riendonos de todo y de todos, y evitando utilizar palabras con posibles dobles sentidos. Después de todos esos almuerzos, me parece que nunca se me olvidará lo que es la fructosa…
  • Ir al despacho de A. para hacerle una pregunta de medio minuto, y acabar tirandonos 20 minutos hablando de cine.
  • Las cafeterías y restaurantes que marcan tu vida como estudiante: “el chino” de Deusto, el Deustoarrak, La Zapatilla (luego renombrada a “El Viejo Roble” o algo así), La Cava, Bidarte, etc.
  • Las risas con G., J., y B. al referirnos a chistes y gracias que solo nosotros cuatro podíamos entender.
  • La comida y cafelito en el Colegio Mayor, donde se trataban temas desde lo mundano hasta lo esotérico, pasando por lo sencillamente surreal y absurdo.
  • La Semana ESIDE
  • Las cenas post-exámenes, post-Semana ESIDE, de clase, de becarios, o por ninguna razón en particular.
  • Encontrarme con F. por los pasillos y (a) imitar a la araña Goliath, (b) “¡Ni, ni, ni!”, o (c) imitar a Bender.
  • La inimitable risa de Ch.
  • Hablar con B. en correctísimo Inglés en todo momento, y observar la reacción de la gente que nos cruzamos por los pasillos.
  • Ir a comer con compañeros de clase/otros profesores/etc. y no hablar de trabajo durante la comida.
  • Una directora de PFC y de tesis que lo mismo estamos hablando de trabajo y de investigación que lo mismo nos ponemos a hablar sobre viajes, nuestros perros, nuestras respectivas familias, trivialidades varias, etc.
  • Las conversaciones en el metro de camino a la uni, o volviendo a casa.
  • Los exámenes. Sí, no habeis leido mal: los exámenes. Mejor dicho, echo de menos tener un año organizado a base de exámenes, donde sabes que, una vez aprobados los exámenes de un semestre, ya has terminado el semestre. En un programa de doctorado, al final acabas sintiendo como Sísifo, eternamente empujando una enorme roca: cuando alcanzas una meta, no hay descanso, hay que ponerse a trabajar en la siguiente meta. El único final de verdad se produce cuando defiendes la tésis, y para eso todavía quedan 3-4 años…
  • Las espontaneas conversaciones en los pasillos de la facultad con gente del GHOST.
  • Salir a la búsqueda de gente con quien tomar café cuando estás hasta las narices de trabajar… y siempre encontrar al menos 2-3 personas que también necesitan un descanso.
  • El inimitable despacho de J., con obituario de Dijkstra incluido.
  • Frases míticas que oyes durante la carrera y nunca se te olvidan: “Qué carisma, ¿no?”, “Se dice en parejas, capullo”, “Joder, ¡si es que estás sacanda la cinta con el motor en marcha!”, “¡Panchito!”, “Ríos de gloria”, “Tengo tres palabras para tí: bas-tar-do”, “…coma, puta”, etc. (me estoy dando cuenta de que la mayoría de estas frases surgieron de G., J., y B. ;-)
  • Encontrarme con el Camarada del Frente por Deusto e intercambiar saludos revolucionarios (¡puño en sien y talones juntos!)

Como he dicho varias veces, aquí en Chicago hace falta más buen rollo: no hay “cenas de clase” cada dos por tres, no puedes parar a alguien en el pasillo y hablar sobre trivialidades durante 30 minutos sin preocuparte de que “son 30 minutos que podría estar trabajando”, no hay profesores con los que puedas hablar de temas que no sean de investigación (con muy notables excepciones), etc. Pero bueno, al igual que Lady Pain, no volvería atrás. Aunque es cierto que ahora carezco de lo que tenía en ESIDE, he ganado muchas otras cosas, como nuevos amigos, nuevos conocimientos, y nuevas oportunidades.

En fin, voy a tomar el meme de Lady Pain y voy a crear una clase derivada llamada NostalgiaESIDE, y voy a lanzar ese meme en lugar de la clase padre NostalgiaBase ;-) Ex-ESIDEnses: ¿Qué es lo que más echais de menos de ESIDE?