Archive for the 'Yo mismo' Category

Nostalgia

En el post anterior recogí un meme de Lady Pain, pero no lo recogí por completo. En su post, Lady nos anima a que nos hagamos preguntas como “¿Cuánto hace que no os poneis a recordar anécdotas de cuando teníais 15 años?” y, en general, que dejemos por un rato el frenetico ritmo de nuestras vidas y recordemos los buenos tiempos.

La verdad es que esto es algo que me encuentro haciendo muy a menudo desde que me mudé a Chicago. Para mi, los mejores años de mi vida (de momento) fueron mis años universitarios, desde 1998 hasta 2003 (con los años en el insti en una nada desdeñable segunda posición). Hay muchas razones: las amistades que hice, el constante frikeo, la diversión, e incluso los estudios. Hay tantos pequeños detalles que echo de menos, y a veces no puedo evitar pausar mi vida durante un fugaz instante para recordar con nostalgia y cariño esos momentos y detalles. La vida en Chicago tiene muchas ventajas, pero el modo de vida americano a veces resulta un tanto rayante. Falta el buen rollo, falta la informalidad, falta la falta de seriedad…

En fin, aquí van algunos de los recuerdos que de vez en cuando se manifiestan espontaneamente en mi cabeza y me hacen desear, por un fugaz instante, volver a ser un estudiante de ingeniería en ESIDE…

  • Las comidas… perdón… almuerzos con la gente de la 105, riendonos de todo y de todos, y evitando utilizar palabras con posibles dobles sentidos. Después de todos esos almuerzos, me parece que nunca se me olvidará lo que es la fructosa…
  • Ir al despacho de A. para hacerle una pregunta de medio minuto, y acabar tirandonos 20 minutos hablando de cine.
  • Las cafeterías y restaurantes que marcan tu vida como estudiante: “el chino” de Deusto, el Deustoarrak, La Zapatilla (luego renombrada a “El Viejo Roble” o algo así), La Cava, Bidarte, etc.
  • Las risas con G., J., y B. al referirnos a chistes y gracias que solo nosotros cuatro podíamos entender.
  • La comida y cafelito en el Colegio Mayor, donde se trataban temas desde lo mundano hasta lo esotérico, pasando por lo sencillamente surreal y absurdo.
  • La Semana ESIDE
  • Las cenas post-exámenes, post-Semana ESIDE, de clase, de becarios, o por ninguna razón en particular.
  • Encontrarme con F. por los pasillos y (a) imitar a la araña Goliath, (b) “¡Ni, ni, ni!”, o (c) imitar a Bender.
  • La inimitable risa de Ch.
  • Hablar con B. en correctísimo Inglés en todo momento, y observar la reacción de la gente que nos cruzamos por los pasillos.
  • Ir a comer con compañeros de clase/otros profesores/etc. y no hablar de trabajo durante la comida.
  • Una directora de PFC y de tesis que lo mismo estamos hablando de trabajo y de investigación que lo mismo nos ponemos a hablar sobre viajes, nuestros perros, nuestras respectivas familias, trivialidades varias, etc.
  • Las conversaciones en el metro de camino a la uni, o volviendo a casa.
  • Los exámenes. Sí, no habeis leido mal: los exámenes. Mejor dicho, echo de menos tener un año organizado a base de exámenes, donde sabes que, una vez aprobados los exámenes de un semestre, ya has terminado el semestre. En un programa de doctorado, al final acabas sintiendo como Sísifo, eternamente empujando una enorme roca: cuando alcanzas una meta, no hay descanso, hay que ponerse a trabajar en la siguiente meta. El único final de verdad se produce cuando defiendes la tésis, y para eso todavía quedan 3-4 años…
  • Las espontaneas conversaciones en los pasillos de la facultad con gente del GHOST.
  • Salir a la búsqueda de gente con quien tomar café cuando estás hasta las narices de trabajar… y siempre encontrar al menos 2-3 personas que también necesitan un descanso.
  • El inimitable despacho de J., con obituario de Dijkstra incluido.
  • Frases míticas que oyes durante la carrera y nunca se te olvidan: “Qué carisma, ¿no?”, “Se dice en parejas, capullo”, “Joder, ¡si es que estás sacanda la cinta con el motor en marcha!”, “¡Panchito!”, “Ríos de gloria”, “Tengo tres palabras para tí: bas-tar-do”, “…coma, puta”, etc. (me estoy dando cuenta de que la mayoría de estas frases surgieron de G., J., y B. ;-)
  • Encontrarme con el Camarada del Frente por Deusto e intercambiar saludos revolucionarios (¡puño en sien y talones juntos!)

Como he dicho varias veces, aquí en Chicago hace falta más buen rollo: no hay “cenas de clase” cada dos por tres, no puedes parar a alguien en el pasillo y hablar sobre trivialidades durante 30 minutos sin preocuparte de que “son 30 minutos que podría estar trabajando”, no hay profesores con los que puedas hablar de temas que no sean de investigación (con muy notables excepciones), etc. Pero bueno, al igual que Lady Pain, no volvería atrás. Aunque es cierto que ahora carezco de lo que tenía en ESIDE, he ganado muchas otras cosas, como nuevos amigos, nuevos conocimientos, y nuevas oportunidades.

En fin, voy a tomar el meme de Lady Pain y voy a crear una clase derivada llamada NostalgiaESIDE, y voy a lanzar ese meme en lugar de la clase padre NostalgiaBase ;-) Ex-ESIDEnses: ¿Qué es lo que más echais de menos de ESIDE?

Sí, estoy bien, en serio :-D

Antes de nada, quiero agradecer sinceramente todas las muestras de apoyo y ánimo que me han llegado a través de comentarios, por e-mail, por IM, etc. a raíz del artículo anterior :-) Eso sí, me ha sorprendido que la primera reacción de mucha gente (sobre todo los que han contactado conmigo fuera del blog) ha sido (en tono preocupado): “Oye, acabo de leer tu post… ¿estás bien?”. Creia que lo había dejado claro en el post pero, como me dijo un amigo, “Sí, en el post ya dices que el asunto está superado, pero eso se pierde entre tanta nostalgia” ;-)

Así que lo repito de nuevo: aunque he pasado por unos días de bajón considerable, el mal trago ya está superado y ahora me encuentro bien. Muy bien. Chachilerendi. Happy happy joy joy :-D Por favor, que nadie se preocupe en ese respecto :-D

Y lo dicho: gracias por todas las muestras de apoyo :-)

Amicus verus rara avis non volatilis (y 2)

“Some people go to priests; others to poetry; I to my friends.”
–Virginia Woolf (a través del personaje Bernard en Las Olas)

Una de las reglas fundamentales que establecí al crear este blog es que nunca hablaría aquí de mi vida personal. La principal razón es que este blog es más columna de opinión que diario personal. Sí, evidentemente cuento cosas que me pasan en mi vida (la uni, mis viajes, etc.), pero sin entrar nunca en asuntos personales: familia, mis amigos, asuntos del corazón, salud, etc. Y, por supuesto, también me parece que mi vida personal unicamente me atañe a mi y a mis allegados, no al público general. También es cierto que en alguna ocasión he escrito algún post que podría calificarse de “personal”, como cuando murió Chispo, algo que me provocó cierto bajón (por cierto, aunque no lo dije en su momento, aprecio y agradezco todas las muestras de apoyo que me dejasteis en los comentarios y por e-mail). Pero vamos, esos posts han sido bastante pocos.

Pues bien, por esta vez, vamos a rebajar un poco el listón (pero sólo un poco, eh). No porque me apetezca hablar de mi vida personal “porque sí”, sino porque me ayudará a hacer una reflexión que espero que os interese o incluso os haga reflexionar también a vosotros. La reflexión es sobre el valor de la amistad y, en menor medida, sobre el efecto que tienen las distancias en una amistad. Hace unos dos años, ya escribí sobre este tema en un post titulado Amicus verus rara avis non volatilis (de ahí que este post sea “y 2″). Ese post era bastante comedido, pero dejaba entrever que la amistad verdadera es algo que valoro y aprecio enormemente.

El detonante de este post es que, recientemente, la vida me ha hecho pasar por uno de esos malos tragos que casi todos tenemos que pasar en algún momento. Os agradecería que no especulaseis (en los comentarios) sobre la naturaleza de ese mal trago aunque, para tranquilidad de todos, sí diré que no es un fallecimiento de alguien cercano a mi. También quiero aclarar que el mal trago ya ha pasado (no es un mal trago “permanente” en plan “tengo cancer” :-P ) y ahora me encuentro bastante bien (que nadie se piense que estoy medio psicótico ni nada parecido :-D ) Eso sí, me he pasado varios días sintiendo una intensa mezcla de cabreo (tipo “la vida es una mierda”) y de depresión, y la verdad es que no recuerdo haberme sentido tan mal en mucho tiempo (o en toda mi vida, ahora que lo pienso…).

Claro, siempre que he estado de bajón en el pasado, pues he acudido a mis amigos, que siempre me han ofrecido su apoyo y sus sabios consejos. Pero claro, gran putadón: yo estoy en Chicago, y todos mis amigos cercanos “de toda la vida” están en Bilbao. Aunque tengo amigos aquí en Chicago, la verdad es que no tengo a nadie con quien hablar sobre temas personales. Y es en situaciones como estas en las que me doy cuenta de que tengo unos amigos que no me los merezco… incluso estando a 6500km de distancia, varios amigos en Bilbao me han ofrecido todo su apoyo, a través de llamadas telefónicas, conversaciones por Internet, por e-mail, …. Con tan solo decir “Mira, me ha pasado esto”, me he visto inundado por muestras de apoyo incondicional. No me cabe ninguna duda de que he superado el mal trago más rapidamente y de manera menos traumatica gracias, en gran medida, a tener a alguien a quien contarle mis penas y que, además, te ofrece todo tipo de consejos sobre cómo afrontar el mal trago. Ciertamente, el amigo de verdad es una rara ave que nunca te abandona, incluso cuando tú has volado a nuevos parajes.

Y aquí va mi reflexión: Chicos y chicas, nunca trivialiceis el valor de una buena amistad. Es muy fácil caer en la mentalidad de “yo mismo en mi misma mismidad, y los amigos sólo cuando me convienen” (lo digo porque, hace muchos años, yo era así). Pero, en esta vida, os aseguro que merece la pena dedicar tiempo a formar lazos de amistad genuina con otras personas. Y no me refiero a los lazos de amistad que sólo sirven para tener grupo con quien ir al cine o salir de copas, sino a esos amigos de verdad que te darían un riñón si hiciese falta (bueno, igual no tanto, pero ya me entendeis :-D ) Cuando pasamos por malos momentos, nuestros amigos están ahí para ayudarnos, apoyarnos, y para hacernos ver que no tenemos por qué afrontar por nuestra cuenta “the slings and arrows of outrageous fortune“. Y en los buenos momentos, están ahi para hacer que nuestros días brillen con aun más fuerza. Así que éste es el consejo que os da el tío Borja: rodearos de buenos amigos y sed buenos a vuestros amigos, y no olvideis que Amici Melior Auro :-)

Pues eso. He dicho. snif, snif :-D En fin, al igual que el post que escribí hace dos años, concluyo con unas cuantas lineas de Queen, aunque esta vez de una canción diferente…

It’s so easy now ’cause you got friends you can trust
Friends will be friends
When you’re in need of love, they give you care and attention
Friends will be friends
When you’re through with life and all hope is lost
Hold out your hands
Friends will be friends right till the end

Friends will be friends - Queen

Happy Birthday to Me!

Otro año más, otra vuelta más al Sol. Hace exactamente un año, me lamentaba de tener un agridulce cumpleaños porque cumplí años justo cuando ganó de nuevo las elecciones el impresentable de Bush. Y no veais el bajón que produce vivir eso en vivo y en directo en EEUU… incluso tengo un compañero que, por culpa del estrés, no pudo dormir durante unos días después de las elecciones. Eso sí, en mi anterior cumpleaños vaticinaba:

A ver si cuando la Tierra complete otra vuelta más al Sol las condiciones sociopolíticas son un poco más propicias para tener un cumpleaños un poco más feliz :-P

Bueno, en cierto sentido las condiciones sociopolíticas siguen estando igual de mal, aunque me consuela que a Bush le están pegando palos por todos lados. Pero, sin el estrés de unas elecciones, y menos agobiado (aunque igual de ocupado) en la uni, pues esta vez sí que promete ser un cumpleaños feliz, por diversas razones. Con regalos, y cena, y todo. Canela fina, señora.

Así que ya veis… un cuarto de siglo dando vueltas al Sol. Más sorprendente aun, cuando he estado revisando los posts que escribí en anteriores cumpleaños, me he dado cuenta de que tenía 21 años cuando empecé a escribir este blog. Joer, como pasa el tiempo :-D

Make time, save time,
While time lasts.
All time is no time,
When time is past.

– Anónimo (inscripción habitual en relojes de Sol)

Días 10-19, Bilbao (o “Recordando mis años en el instituto”)

Tal y como anticipaba hace unos días, mis días en Bilbao han sido dedicados a la más absoluta vagancia. Después de un año emancipado, te das cuenta de que las mejores vacaciones que te puedes pegar no son un viaje a algún exótico lugar, sino sencillamente volver a casa para que mimen, te laven la ropa, limpien la habitación, hagan la comida, etc. :-) Evidentemente, no me he pasado los díez días unicamente chupando de la piragua en casa… entre otras cosas, he visitado Deusto unas cuantas veces para saludar a todo el mundo y contar cuentos y anecdotas de mi periplo americano, he quedado con amigos para tomar café, comer, cenar, etc.

Eso sí, he hecho algo que no tenía pensado hacer: visité mi antiguo instituto. Antes de nada, un poco de historia: yo fui al Colegio Americano de Bilbao desde prescolar hasta 2º de BUP. Puesto que el colegio americano no tenía 3º de BUP y COU, había que hacerlos en otro centro. Al final, escogimos el Instituto Getxo IV (ahora llamado “Instituto de Educación Secundaria Artaza-Romo”). La verdad es que no recuerdo qué motivó exactamente la elección de ese instituto… en algún momento surgió la idea de seguir en un centro privado, incluso en Gaztelueta. Sin embargo, hacer el resto del bachillerato en un colegio del Opus Dei… pues casi como que no :-D Ir a un centro público, con mucha más gente que los centros privados, y con enseñanza laica pues creo recordar que me atrajo bastante (y acabé en el Getxo IV porque era el que me correspondía por cercanía al centro). Y resultó ser una elección acertada, porque lo recuerdo como dos años en los que no sólo aprendí muchisimo (ahí tuve al mejor profesor de matemáticas que jamás he conocido) sino que también crecí mucho personalmente.

Pasar del Colegio Americano a un instituto público fue como una “bofetada de realidad”. El Colegio Americano es un excelente centro educativo, pero pasar 13 años con las mismas 20 personas (sobre todo cuando eres un chaval “raro” que prefiere la lectura, la informática, y el cine a los deportes y el litroneo del fin de semana) pues no resulta fácil. En cambio, en el instituto había una enorme diversidad de personas y era fácil encontrar gente con gustos e inquietudes similares. Además, yo entonces tenía la mentalidad cerrada de que los institutos públicos eran “lo puto peor” y me sorprendió que no sólo el profesorado era bastante bueno (aunque en todas las casas se cuecen habas y había más de un profe lamentable), sino que entre el alumnado imperaba el “si tu no te metes conmigo, yo no me meto contigo”. Y esto, queridos amigos, no me pasaba en el Colegio Americano donde a más de un chaval le hacía gracia “meterse con Borja”. Recuerdo incidentes memorables en los que a algún compañero de clase le pareció divertido plantarme una araña en la cara, a sabiendas de que soy aracnofóbico, lo que me provocó un ataque de pánico acojonante… Lo he pensado muchas veces, y sinceramente no puedo entender como un chaval puede ser tan cabrón… Eso sí, tampoco digo que los centros públicos sean la panacea, porque luego están casos como el suicidio de Jokin en Hondarribia. Igual es que cuando llegué yo al instituto (3º de BUP), a la gente ya se le había pasado el agilipollamiento de la edad del pavo.

Pero vamos, resumiendo, que en el instituto me lo pasé genial. No tuve ni un sólo mal rollo ahí, y crecí bastante personalmente. De hecho, me pareció una excelente preparación para los cinco años de carrera en Deusto, ya que si hubiese seguido en un centro privado (con grupos pequeños, etc.) hasta COU, me parece que el batacazo (personal, y quizás incluso académico) podría haber sido mayor.

Bueno, dicho todo esto, mi hermano pequeño (que ahora tiene 16 años) está haciendo el Bachillerato Artístico en mi antiguo instituto, y me sorprendió gratamente que, al llegar a Bilbao, me dijo: “Oye, saludos de parte de Isabel”. Y como conozco a varias Isabeles, pues le pedí que fuese un poco más especifico. “No sé el apellido pero, vamos, Isabel la profesora de Dibujo Técnico”. Recáspita… ¿Isabel, la profesora de Dibujo Técnico todavía se acuerda de mi? Yo, por lo menos, todavía recuerdo sus clases “chiriguays”. Resulta que, el primer día de clase, Isabel reconocío el apellido Sotomayor y sospechó que eramos hermanos.

Ni corto ni perezoso, le pedí a mi hermano que averiguase cuando podía hablar con ella en el instituto y me presencié ahí. Cuando entré en ese edificio, que hace casi 7 años que no pisaba, me invadio una ola de nostalgia. Menudo “blast from the past” (además, era exactamente cómo lo recordaba). Después de un rápido paseo por los pasillos del edificio, me presenté en la Sala de Profesores a la hora acordada y pregunté a una profesora anónima por Isabel. Dicha profesora entró en la sala y dijo “Isabel, un alumno quiere hablar contigo”. Cagate lorito… desconocía que tenía un look tan juvenil :-D En fin, por fin me encontré con Isabel y mantuvimos una larga conversación sobre todo: lo que he hecho desde que terminé COU, los años en Deusto, la vida en Chicago, y el estado de la educación secundaria en España. Sobre esto último, Isabel me confirmó lo que en la universidad ya sospechabamos desde hace tiempo: que la nueva educación secundaria (ESO y LOGSE) son una mierda pinchada en un palo, y que la gente sale mucho menos preparada que con el BUP y el COU (que, sinceramente, no sé que tenían de malo). Para colmo, como ESO y LOGSE son menos exigentes que BUP y COU (en muchos respectos), los alumnos tienden a ser bastante más pasotas. Ah, y al final acabé saludando también a la profesora de Química (que también se acordaba de mi). Eso sí, me quedé sin saludar al anteriormente citado profesor de matemáticas, pues ya se había jubilado.

Pues eso, que en general me lo he pasado muy bien estos días en Bilbao y, sin menospreciar a toda la gente con la que he estado y he saludado en Deusto y otros sitios, la verdad es que lo que mejor sabor de boca me ha dejado ha sido la visita al “insti” :-)

Ah, y para concluir, hoy a la tarde ha vuelto Mike de Italia. No olvideis que Mike también tiene un blog y ha escrito unos cuantos posts sobre sus días por Italia.